Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
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viernes, 8 de enero de 2021

 

   El Guía

                 Por Yoli de Mallén












Tengo la impresión que todos me entenderán muy bien lo que les voy a compartir.

¿Hs pasado la experiencia de ser dirigido por un guía hacia un lugar desconocido por ti?

Creo la respuesta será: ¡Claro que si! Y no solo una vez.

Bueno pues de eso se trata.

En estos días llegaron mis hijos y nietos luego de pasar por esta hermosa y tan vívida experiencia.

Se dirigían a un lugar que todos en el grupo querían llegar pues habían oído sobre lo espectacular del sitio.

Pero había solo una situación clara; tenían que dejarse dirigir por el guía.

El camino no siempre fue fácil; pasaron por terrenos llanos con grama y flores, pero también por lugares rocosos donde se dificultaba cada pisada. Cruzaron montes y  bajaron por riachuelos.

Se ayudaban y esperaban unos a otros pues no podían perderse de las instrucciones y dirección del guía.

Hubo momentos muy difíciles donde bajando entre peñascos por caudalosos ríos y entre precipicios tenían que confiar plenamente en su guía y dejarle dirigir aún sus pisadas, cuando le sostenía su pie para colocarlo en el lugar correcto y seguro, y así poder seguir el camino.

Pero seguían la trayectoria animándose unos a otros.

Se detenían en ocasiones para descansar y alimentarse; pero era más el deseo de llegar para no perderse lo que todos anhelaban contemplar y experimentar, así que rápidamente se reponían y continuaban.

¿Has pensado por un momento que nuestro caminar  con Cristo como nuestro Guía, es algo parecido a esta narración que te he hecho?

La vida tiene valles, montañas, ríos, peñascos, momentos fáciles y otros muy difíciles…donde necesitamos que nuestro Guía, Jesucristo, nos coloque el pie para saber dónde debemos pisar con seguridad para poder seguir.

Pero siguiendo y para terminar…como era de esperarse llegaron al lugar llamado; LA CULEBRA en Cambita, Santo Domingo.

El lente de una cámara jamás captará la impresionante hermosura y experiencia de ese lugar; una caída de agua tan alta como un edificio, entre enormes rocas; donde pueden escalarse y esconderse en una cueva detrás de la caída del agua, la cual corre formando pozos de agua fría y cristalina. Donde los rayos de luz del sol entran como focos dirigidos dejando ver la más bella iluminación natural.

Y pensar que Dios nos ha preparado un lugar a los creyentes al cual no hemos llegado todavía, pero que no tendrá comparación con nada de lo que podamos haber visto en este mundo.

Algo sobrenatural.

Y si nos hemos quedado muchas veces con la boca abierta ante la creación de Dios, en este mundo, contemplando su inmensa belleza.

¿Has pensado cómo será aquel lugar que nuestro Padre nos ha reservado?

¡Algún día llegaremos!

Solo dejémonos llevar por nuestro Guía, no perdamos sus instrucciones, sus palabras, ni descuidemos su ayuda, no soltemos su mano.

Sigamos a Su lado y al final llegaremos a nuestro destino Eterno.

¡Y quedaremos asombradas!

Si quieres llegar sin perderte, anota bien el nombre del Único Guía confiable y seguro, JESUCRISTO.

 

 

martes, 8 de diciembre de 2020

 

   Te Espero        










Todo Cristiano está consciente que la venida del Señor está cerca.

Solo hay que ver todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor con este mundo.

Nuestro mundo está de cabezas y todo lo que hemos venido estudiando en La Palabra de Dios como los acontecimientos del fin, se están cumpliendo uno por uno, sin faltar uno de ellos.

Lo bueno es considerado como malo y lo malo y aborrecible es considerado como bueno y digno de aprobar.

Y lo más importante es que no hay vuelta atrás.

¡Señor Ven!... te espero.

Pero hay un versículo que habla muy claro a mi corazón y quisiera compartirlo con Uds.

Está en Santiago 5:8 y dice así:

Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.


Nos dice tres cosas muy importantes para nosotros los creyentes:

1º Que tengamos paciencia-

Entendiendo que Paciencia es la capacidad de sufrir, tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas con fortaleza sin quejarse ni rebelarse.  Calma o tranquilidad para poder esperar.

No hay mejor nombre que puede recibir aquel que espera sin quejarse, ni importar el tiempo, el ser atendido por un médico.

Es un Paciente.

En nuestro diario vivir practicamos mucho la paciencia:

·      Cuando hacemos fila para algo

·      Cuando esperamos nuestro turno

·      Cuando no nos responden la llamada

·      Cuando esperamos el mejor momento para hablar

·      Cuando esperamos por una llamada importante

·      Cuando esperamos resultados

·      Cuando esperamos por comida

·      Cuando esperamos que el semáforo cambie

·      Cuando esperamos nos den paso…

·      Y cuanto más cuando estamos esperando por la venida de Nuestro Señor.


2º Que afirmemos nuestro Corazón-

Debemos tener claras nuestras convicciones y nuestra esperanza viva en las promesas que hemos recibido, oído y sabemos de nuestro Salvador por medio de su Palabra, la Biblia.

Sus promesas son SI y son verdad.

La duda no proviene de Dios, así que debemos desecharla por completo.

Afirmemos nuestra comunión e intimidad con nuestro Amo y Señor en oración y la meditación de Su Palabra.

Obedecer sin condiciones y en todo tiempo, es y debe ser lo único y lo más importante.

No es una opción, es un mandato.


3º Que esperemos al Señor-

Este verso nos afirma una vez más que la venida del Señor está cerca.

Eso ya lo sabemos y lo hemos entendido claramente.

Pero lo interesante es que tenemos un orden, unas metas a lograr; así que tengamos paciencia… y afirmemos nuestros corazones.

Solos así estaremos preparadas para recibir a nuestro Salvador como debe ser.

Para estar con Él por la eternidad.

Para conocerle cara a cara.

¡Ven Señor Jesús, te espero!

¿Podemos decir eso ahora?

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

  Basta a Cada Día su Propio Mal













Cuando leí por primera vez este versículo en la Biblia, en Mateo 6:34 que dice;

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Me llamó grandemente la atención, el que se contemplara cada día con su propio mal. ¿Por qué mal y no bien?

A medida que avanzo en la vida veo que para el hombre sus días en la Tierra, aparentan ser más los malos que los buenos,  por lo general.

Veamos el comienzo de un simple día común y corriente; para un ser humano de edad mediana, dígase de 35 años en adelante.

Citamos algunos ejemplos para que quede claro:

1.    Si no estamos enfermos, solo el despertar nos trae cualquier molestia o dolor que nunca antes habíamos experimentado en el cuerpo.

2.    Al cepillarnos, observamos arrugas, resequedad, ojeras, canas y demás detalles que han cambiado en nosotros.

3.    Notamos de inmediato unas libritas mal alojadas que nos dejan desanimados y recordando que debemos dedicarle más tiempo a los ejercicios.

4.    El trabajo nos agota y nos cansa más que antes, deseando que lleguen pronto las vacaciones añoradas.

5.    La comida ya debemos irla reduciendo en cantidad y controlando, pues no nos asienta igual o nos engorda más que antes.

6.    Postres y helados… ¡ni pensarlo! Ya no se pueden dar todos los gustos, resultan muy caros y menos a diario.

7.    Ya en la tarde estamos agotados, para seguir inventando mucho más actividades, preferimos algo más tranquilo y relax.

8.    Nos exaltamos con facilidad y perdemos la paciencia con el tráfico, con los niños, en el trabajo y hasta con nuestro compañero o esposo.

9.    Examinamos y le damos mente a problemitas que antes no nos molestaban, nos preocupamos a veces sin necesidad.

10. Empezamos a ver el lado negativo de las cosas y nos volvemos pesimistas con las cosas nuevas y arriesgadas.

11. Pensamos más bien en descansar y tomar todo con más calma, que involucrarnos en muchas actividades.

12. Visitamos los médicos con más frecuencia.

13. Añadimos vitaminas, medicamentos y cremas para mejorar la salud a la dieta diaria.

14. No nos agrada cuando tenemos que reconocer que no rendimos igual, ni tenemos la misma capacidad y destreza que cuando joven.

15. Empezamos a pensar en la muerte, que antes nunca lo consideramos.

16. Podemos sentarnos a ver el mar en la playa y no bañarnos.

17. Observamos fotos de cuando fuimos niños,  con nostalgia.

18. Sentimos que el tiempo va muy aprisa.


¿Quedó claro?

Qué bueno es saber por la Palabra de Dios; que NO podemos estar afanados, que solo nos debemos concentrar en el día a día que vivimos.

Recordemos que nuestra AGENDA (como dice mi esposo) debe estar en los cielos, y no en nuestras manos.

Nosotros podemos organizarla, pero solo Dios sabe si la llevaremos a cabo tal cual la hemos programado.

Solo si entendemos esto podremos vivir cada día disfrutándolo a plenitud y gozándonos completamente sabiendo que forma totalmente parte del plan de Dios para nuestra vida.

No nos sirve de nada afanarnos por el mañana, si no sabemos nada con certeza de él.

Aprendamos  a disfrutar todo lo que nos sucede, a ver lo bueno aún en las cosas malas o negativas a nuestros ojos, que nos acontezcan. Dios nos permite cada cosa para nuestro bien, si le amamos a Él, y todo tendrá un propósito especial y necesario.

Sabemos que el tiempo en esta vida es corto, y si no lo crees… mira hacia atrás, lo rápido que te han pasado los años.

El pasado, pasado es,  no volverá y nada podrás cambiar.

El futuro, ni siquiera el inmediato podemos asegurarlo… entonces,


¿Por qué no vivir a plenitud el presente?

¿Por qué no darle tu vida a Cristo y gozarte con cada minuto que te regala?

No sabemos cuánto nos falta.

Ni hasta donde llegaremos.

Ni lo que lograremos.

Démosle el sentido correcto a la vida, el que Jesús nos enseñó. Veamos Colosenses 3:23-4  lo que nos recuerda,

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Nuestra vida solo sirve si servimos…

Y si servimos a nuestro Amo, Rey y Señor; Jesucristo.

¡Sirvamos!

 


lunes, 24 de agosto de 2020

                  El Nido














¡Todo comenzó con un pequeño regalo!

Nos regalaron una canasta de orquídeas silvestres.

La canasta estaba hermosa; por lo que inmediatamente la colgamos en nuestra terraza.

En su nuevo lugar, la canasta no solo embelleció y adornó, sino que rápidamente se adaptó y no manifestó rechazo a su nueva ubicación.

Todos la veíamos y la admirábamos, y dentro de “todos” hago especial énfasis en una futura madre pajarito que merodeaba el patio buscando donde hacer su nido.















La cigüita palmera hizo un estudio rápido y preciso y un día echándole agua a la canasta, la vimos volar…estaba adentro muy reposada trabajando en su futuro proyecto de ser madre.

Al confirmar su presencia le dimos continuidad y revisábamos muy cuidadosamente de lejitos el nido cuando la madre salía.


                  




 



¡Qué maravillosa sorpresa, un día encontrar en el suelo unos cascaroncitos de huevo muy pequeñitos!

Pudimos ser testigos de dos hermosos pichoncitos diminutos que muy juntos y acurrucaditos estaban en el centro de la canasta.

Ya conscientes de tan maravillosos huéspedes, les ofrecíamos alimentos y agua indirectamente a la madre para que terminara felizmente su trabajo de alimentar y calentar a los pequeñitos.

¡Nos hemos sentido abuelos de mellizos!

Ver la mano de Dios sobre Su creación, nos deja perplejos y asombrados una vez más.

Mateo 6:26 nos dice,

“Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿no valéis vosotros mucho más que ellas?

Y si el Señor es así con las aves…

¿Cómo se imaginan será con nosotros, que somos su mejor creación?

Y sí… un día el nido estaba vacío, habían volado y partido nuestros pequeñitos huéspedes.

 

         La Lluvia


 










Las nubes chocan y las gotas caen.

Están lavando el cielo y rodando los muebles pesados, al sonido de los truenos.

Las plantas gozan y se divierten.

Algunos la reciben con alegría, otros no tanto.

El cielo se derrama y las plantas se alimentan y florecen.

Se oye un ruido placentero cuando cae al suelo y moja todo  a su paso.

Se huele a tierra mojada, olor peculiar solo de la lluvia.

El ambiente se embellece, toma un verde más hermoso.

Se limpia la superficie de la tierra.

Se recoge el polvo.

Se purifica el ambiente.

A algunos le provoca sueño y quietud.

Algunos niños salen a bañarse y a poner barquitos de papel en las cunetas, llenas de agua como ríos caudalosos.

El sol se oculta y se cubre ante tanta belleza.

Los pajaritos abren sus las y se bañan.

Se ilumina… y esperamos el sonido del trueno.

En el momento perfecto y en las condiciones adecuadas, las nubes cumplen y obedecen el mandato que recibieron de Su Creador.

"Él trae las gotas de las aguas. Al transformarse el vapor en lluvia."

Job 36:27

"... a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y le hace subir las nubes de lo postrero de la tierra: hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos".

Jeremías 10:13

¿Por qué no somos como las nubes, obedientes y sumisas a la voz de Dios y a lo establecido por Su Palabra? Si así fuésemos traeríamos a nuestra vida felicidad y alegría como lo hace... UN BUEN AGUACERO.



martes, 21 de julio de 2020


La mata de Guineos




Tener una mata de guineos en el patio de tu casa, es algo único. Tienes muchas ventajas, pero la primera y que todo el mundo sabe: poder saborear de su fruto, a su tiempo.

Sembramos esa cepa de guineo hace algún tiempo, bueno la sembró mi esposo pues si soy yo no creo hubiera tenido éxito. Y fue todo un acontecimiento verla ir creciendo, tirando hojas, tomando fuerzas…pero lo mejor de todo fue cuando echó la flor y sabíamos venia el tan esperado fruto o racimo.

Lo velamos día por día, siguiendo las instrucciones para no hacer nada indebido, hasta el momento de cortarlo y dejarlo madurar.
Claro está… nada se compara a COMERLO.

Disfrutar de todo un proceso de trabajo, con un tiempo indicado y un conocimiento adecuado, traerá su victoria.

Pues quisiera hoy si me lo permiten,  hacerles una especie de comparación con nuestra vida, pero con nuestra vida física es algo obvio, quisiera que fuera con nuestra vida espiritual; desde el momento en que nos convertimos a Cristo y nacemos de nuevo.

Comenzamos muy pequeños a crecer, somos una nueva vida, vamos desarrollándonos poco a poco, necesitamos de ayuda, tenemos que adquirir conocimientos de la Palabra de Dios (agua y abonos) que vayan haciéndonos crecer de manera adecuada.

Somos observados y ayudados.
A su debido tiempo damos fruto, comenzamos a compartir con otros lo que somos en realidad. Pueden otros saborear un buen fruto o uno atrofiado y mal atendido.

En el camino… que lleva su tiempo, podemos llegar a ser deseados o menospreciados por los demás.

Al probar nuestro fruto otros pueden anhelar tener lo mismo.

Tenemos un fruto: guineos pero no viene uno solo, vienen muchos.
Al convertirnos nuestro Dios nos da por medio del Espíritu Santo, su fruto.
Asímismo el fruto del Espíritu viene acompañado de varias cualidades que nos adornan: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, templanza y fe. Así nos dice Gálatas 5:22.

Es muy importante que un buen Cristiano de fruto y haga discípulos que continuen la obra; que pueda seguir a su vez haciendo otros discípulos.
Así vemos la mata de guineos que cuando da su fruto muere pero, ya ha tenido quien la suplante y siga , continue; podemos observar varios hijitos de la misma planta que salen y crecen a su lado dispuestos a dar fruto igual.
Mateo 28 19-20
Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. 
Amén.

A este mandato Divino se le llamó la Gran Comisión, y somos llamados a obedecerlo todo aquel que se pueda llamar Cristiano.

Es nuestro deber después que nazco de nuevo, crecer, dar fruto y reproducirme en otros.
¿Por qué paso vas?



viernes, 22 de noviembre de 2019


            Hogares Disfuncionales

                                                                       Por Yoli de Mallén

                             


Qué entendemos por Disfuncional, algo que no funciona de la manera que debe hacerlo.

En este caso son hogares que no van acorde al modelo o el patrón que la Biblia estableció desde el principio. Dígase un segundo o tercer matrimonio; un solo padre o madre criando sus hijos; cuando hay hijos tuyos, míos y nuestros involucrados.  Cuando en un matrimonio no reina la paz y la armonía, sino que viven en continua lucha, pleitos, contiendas, opiniones encontradas, o el tan famoso termino que más han usado “incompatibilidad de caracteres”.

Estos serian algunos ejemplos, pero existen muchos más.


En el mudo de hoy ver hogares disfuncionales es algo que ha ido en aumento de forma dramática y asombrosa, como se propaga la levadura en la masa de harina y casi la vemos como crece ante nuestros ojos, en cuestión de minutos.


Pero imaginarnos esa situación en Iglesia o cuerpo de Cristo parecía un tema increíble y hasta inaceptable; al menos fuera un matrimonio que ya llegara en esa situación al evangelio.


Pero que dolor se siente ver matrimonios que aún han comenzado perfectamente cumpliendo las normas y los requisitos de La Palabra de Dios, siendo jóvenes que aman al Señor, solteros, con la aprobación de sus padres y de sus pastores…

Pasa un tiempo y son capaces de olvidar todo lo que una vez se prometieron ante Dios y los hombres de mantener un amor sacrificial hasta que la muerte los separe, y son capaces de una manera egoísta de disolver su pacto con Dios y llegar a destruir su matrimonio, llegando al Divorcio, cosa que Dios aborrece.


Que egoísmo tan ciego que no les deja ver todos los resultados y consecuencias que esto traerá a sus propias vidas, y qué decir de la vida de los hijos que no tienen culpa de nada y ni siquiera entienden lo que ha sucedido.


Luego de tener una supuesta LIBERTAD de compromiso con la pareja anterior, empieza sin casi percibirlo una búsqueda (si no la tenia ya vista) hacia una segunda oportunidad esperando que sea perfecta y mucho mejor que la primera. Todo para satisfacer su egoísmo, pues todo gira en su propio bienestar, nunca pensando en el otro y mucho menos en el de sus propios hijos.


Solo por un cambio de padre o madre o esposo en un hogar viene un revuelo de situaciones contrarias a lo normal y adecuado que la Biblia presenta como el patrón del Hogar; un padre, una madre e hijos de ambos.


Pero ahora podemos tener los hijos del padre, o de la madre anterior, y los de la nueva pareja. Los tuyos, los míos, y los nuestros ; hasta una película hicieron una vez hace tiempo.


Para los nuevos esposos ya tienen un tremendo dilema; de la noche a la mañana aparecen en sus vidas hijos nuevos que vienen de parejas diferentes, que llegan inesperadamente.


Para los hijos; mas de un padre y madre a quien obedecer y dar cuentas, sin haber hecho nada para ello. Lo cual trae a sus corazones: confusión, inestabilidad, desobediencia, odio, rencor, envidia, tristeza, amargura, celos, inseguridad, rebeldía etc. Empiezan a compartir hogares diferentes, ajenos a tener el suyo propio.
  

¿En qué situación te encuentras tú¿

1.    Tienes un hogar estable donde hay un padre, una madre, e hijos de ambos.

Por favor lucha por la permanencia y la conservación de ese matrimonio.

No caigas en el lazo del diablo de pensar romper la fórmula perfecta que Dios diseñó desde el principio.

Busca del Señor si no lo conoces para que te ayude a lograrlo.

Solo en la palabra de Dios está el consejo ideal para cada situación que enfrentes y la solución correcta.

No cedas al engaño de que el próximo matrimonio será el mejor, cuando puedes arreglar y mejorar este.

Ese es el deseo de Dios y El puede ayudarte a salir victorioso.



2.    ¿Tienes un hogar disfuncional¿

Busca la manera de apegarte a los principios de la Palabra de Dios.

Padre eres la cabeza del hogar, dirige y guía a todos y cada uno de los que viven en tu casa bajo tu cuidado y protección. Sean o no tus hijos verdaderos, no hagas acepción.

Madre obedece y ejecuta las normas y reglas establecidas por la cabeza puesta, tu marido; sé ejemplo de sumisión y respeto. Enseña y amonesta a tus hijos verdaderos o no.

Hijos, todos obedientes y dejándose guiar y enseñar, recibiendo igual cada uno, sin favoritismos ni preferencias. Siendo dóciles y agradecidos. Reconociendo la obra de sus padres sean los verdaderos o no.



3.    ¿Vas a formar tu propio hogar?

Por favor no vaciles en buscar de la Biblia y sus enseñanzas.

Prepárate, estudia antes de formalizar, capacítate, no vayas como ignorante al matrimonio; hay mucho que puedes aprender a tiempo.

Cuando estudiamos vamos tranquilos a examinarnos, pues nos sabemos el material y muchas veces sacamos muy buenas calificaciones.

Pues no dejemos de estudiar para que nos vaya bien en el examen del matrimonio. Aquí no es una buena nota que buscamos sino una vida feliz que agrade a Dios.

Dios hizo todo perfecto y bueno en gran manera y el matrimonio no es la excepción.



¿Tenemos un Hogar o queremos formar uno?

Debemos asegurarnos de que nuestro primer invitado a quedarse en nuestro hogar tiene que ser CRISTO.