Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
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martes, 2 de marzo de 2021

 

      Déjale Entrar

                      Por Yoli de Mallén









Si el Cáncer toca tu puerta… déjale entrar.

¡Parecería una locura lo que acabo de decir!

Pero mis queridos amigos y hermanos, ya lo hemos vivido y estamos viviendo todavía y ha sido una tremenda experiencia.

Mi esposo ha sido diagnosticado con cáncer de vejiga.

Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas obran para bien, pues así es.

No voy a negar que cuando el cáncer tocó a nuestra puerta fue un tiempo diferente y difícil, pero este sirvió para un sinnúmero de bendiciones como:

1.   Acercarnos más a Dios de manera especial e íntima en todo momento.

2.   Confiar plenamente en el Todopoderoso sabiendo que tendrá lo mejor para nuestra vida aunque sea diferente de lo que deseamos.

3.   Poder ver y apreciar a un pueblo orando y clamando de rodillas unos por los otros, como una tremenda muestra de amor.

4.   Saber que el Dios que Era, y que Es y que siempre será nos escucha, y más que eso nos complace y responde y no nos abandona.

5.   Poder ver Su mano Poderosa actuar de manera milagrosa, que nuestro Dios es Jehová Rafa, el Dios que Sana.

Ha pasado, y el tiempo vivido a nuestros ojos parece muy largo.

Por momentos, todo se ve oscuro y sin final.

Nos hemos preparado mentalmente aún para recibir la muerte, entendiendo que esto también sería bueno; por la seguridad de salvación que Dios ha puesto en nuestro corazón.

Seguridad de ser sus hijos, de Su amor y cuidado, de Su compañía permanente, de la vida eterna que nos tiene reservada.

Este tiempo nos ha dado la hermosa oportunidad de ser luz de conocer personas y poder darles testimonio y hablarles de Cristo.

Nos ha permitido ver el amor de hermanos y amigos que no han dejado de estar atentos a todas nuestras necesidades, y nos han sorprendido con  pequeños y con grandes detalles.

Nos ha permitido serle de ayuda a otros que vienen detrás siguiéndonos con el mismo diagnóstico.

Poder serles de consuelo y de ánimo.

Dicen que el paciente de Cáncer cuando abre sus puertas y le deja entrar, es para quedarse; solo que algunas veces está muy activo y visible y se siente su presencia y otras queda muy resagado, dormido y casi imperceptible su presencia.

Por lo tanto, hay que seguir estando muy atentos y alertas para ver su comportamiento muy de cerca.

En este período de nuestra vida pudimos escuchar algo que no quiero dejar de mencionar pues fue para nosotros de mucha ayuda:

-       Cuando Ud. oiga la palabra “Cáncer”, no se asuste… es lo mismo que oír, diabetes,  colesterol  o presión alta.

Si el cáncer toca a tu puerta…déjale entrar y atiéndelo bien, dale la prioridad que merece.

Has todo lo que de tu parte puedas y tengas que hacer…y déjale a nuestro Dios la parte que no podemos resolver.

Veamos la mano del Dios de lo Imposible.

Veamos Su trabajo.

¡Quedaremos maravillados y agradecidos!

 

 

lunes, 1 de febrero de 2021

 Los Amigos

Por Yoli de Mallén









Amigos, una hermosa y muy significativa palabra, representa algo de mucho valor, algo íntimo, que solo nos pertenece a cada uno.

Alguien especial que está ahí pata nosotros cuando lo necesitamos, que nos apoya, nos anima, nos aconseja, nos acompaña, nos ayuda…

En estos días una de mis hijas me hizo un comentario muy interesante que me llamó mucho la atención sobre el pasaje de Lucas; cuando los amigos llevan hasta Jesús a su compañero para ser sanado y como no podían llegar por el gentío y la aglomeración de personas, deciden hacer algo inusual e intrépido.

Toman a su amigo inválido en una camilla en sus brazos y lo suben al techo de la casa y deciden bajarlo directo a los pies del Maestro a través de un hueco que abrieron, donde se encontraba Jesús

Pero mejor leerlo tal cual se dijo en Lucas 5:17-20:

17 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.

18 Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él.

19 Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús.

20 Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.

¡Qué astucia!

¡Qué tremendo deseo que su amigo se encontrara con Jesús!

¡Qué fuera perdonado y sanado!

Hicieron lo imposible por lograrlo.

¡Tremendos Amigos!

Esto me deja reflexionando mucho sobre mis amigos…

¿Me animan a acercarme a Jesús¿

¿Me ayudan a buscar a Jesús¿

¿Creen en Jesús y en su poder¿

O ¿Me apartan de Jesús¿

¿Me desaniman a buscar a Jesús¿

¿Ponen dudas en mi corazón acerca de las verdades de Su Palabra¿

¿Me invitan a participar de cosas que no agradan a mi Salvador¿

¿Podría llamarles Amigos si no están actuando conforma a lo correcto para mi vida¿

 

¿Tienes muchos Amigos¿

Piensa en cada uno en particular y trata de pasarles por el “Colador de la correcta amistad”.

¿Cómo están influyendo en tu vida¿

¿Para bien al acercarte a Jesús o te están alejando de Él¿

Si te están alejando…

¿Serán tus Amigos¿

viernes, 8 de enero de 2021

 

   El Guía

                 Por Yoli de Mallén












Tengo la impresión que todos me entenderán muy bien lo que les voy a compartir.

¿Hs pasado la experiencia de ser dirigido por un guía hacia un lugar desconocido por ti?

Creo la respuesta será: ¡Claro que si! Y no solo una vez.

Bueno pues de eso se trata.

En estos días llegaron mis hijos y nietos luego de pasar por esta hermosa y tan vívida experiencia.

Se dirigían a un lugar que todos en el grupo querían llegar pues habían oído sobre lo espectacular del sitio.

Pero había solo una situación clara; tenían que dejarse dirigir por el guía.

El camino no siempre fue fácil; pasaron por terrenos llanos con grama y flores, pero también por lugares rocosos donde se dificultaba cada pisada. Cruzaron montes y  bajaron por riachuelos.

Se ayudaban y esperaban unos a otros pues no podían perderse de las instrucciones y dirección del guía.

Hubo momentos muy difíciles donde bajando entre peñascos por caudalosos ríos y entre precipicios tenían que confiar plenamente en su guía y dejarle dirigir aún sus pisadas, cuando le sostenía su pie para colocarlo en el lugar correcto y seguro, y así poder seguir el camino.

Pero seguían la trayectoria animándose unos a otros.

Se detenían en ocasiones para descansar y alimentarse; pero era más el deseo de llegar para no perderse lo que todos anhelaban contemplar y experimentar, así que rápidamente se reponían y continuaban.

¿Has pensado por un momento que nuestro caminar  con Cristo como nuestro Guía, es algo parecido a esta narración que te he hecho?

La vida tiene valles, montañas, ríos, peñascos, momentos fáciles y otros muy difíciles…donde necesitamos que nuestro Guía, Jesucristo, nos coloque el pie para saber dónde debemos pisar con seguridad para poder seguir.

Pero siguiendo y para terminar…como era de esperarse llegaron al lugar llamado; LA CULEBRA en Cambita, Santo Domingo.

El lente de una cámara jamás captará la impresionante hermosura y experiencia de ese lugar; una caída de agua tan alta como un edificio, entre enormes rocas; donde pueden escalarse y esconderse en una cueva detrás de la caída del agua, la cual corre formando pozos de agua fría y cristalina. Donde los rayos de luz del sol entran como focos dirigidos dejando ver la más bella iluminación natural.

Y pensar que Dios nos ha preparado un lugar a los creyentes al cual no hemos llegado todavía, pero que no tendrá comparación con nada de lo que podamos haber visto en este mundo.

Algo sobrenatural.

Y si nos hemos quedado muchas veces con la boca abierta ante la creación de Dios, en este mundo, contemplando su inmensa belleza.

¿Has pensado cómo será aquel lugar que nuestro Padre nos ha reservado?

¡Algún día llegaremos!

Solo dejémonos llevar por nuestro Guía, no perdamos sus instrucciones, sus palabras, ni descuidemos su ayuda, no soltemos su mano.

Sigamos a Su lado y al final llegaremos a nuestro destino Eterno.

¡Y quedaremos asombradas!

Si quieres llegar sin perderte, anota bien el nombre del Único Guía confiable y seguro, JESUCRISTO.

 

 

martes, 8 de diciembre de 2020

 

   Te Espero        










Todo Cristiano está consciente que la venida del Señor está cerca.

Solo hay que ver todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor con este mundo.

Nuestro mundo está de cabezas y todo lo que hemos venido estudiando en La Palabra de Dios como los acontecimientos del fin, se están cumpliendo uno por uno, sin faltar uno de ellos.

Lo bueno es considerado como malo y lo malo y aborrecible es considerado como bueno y digno de aprobar.

Y lo más importante es que no hay vuelta atrás.

¡Señor Ven!... te espero.

Pero hay un versículo que habla muy claro a mi corazón y quisiera compartirlo con Uds.

Está en Santiago 5:8 y dice así:

Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.


Nos dice tres cosas muy importantes para nosotros los creyentes:

1º Que tengamos paciencia-

Entendiendo que Paciencia es la capacidad de sufrir, tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas con fortaleza sin quejarse ni rebelarse.  Calma o tranquilidad para poder esperar.

No hay mejor nombre que puede recibir aquel que espera sin quejarse, ni importar el tiempo, el ser atendido por un médico.

Es un Paciente.

En nuestro diario vivir practicamos mucho la paciencia:

·      Cuando hacemos fila para algo

·      Cuando esperamos nuestro turno

·      Cuando no nos responden la llamada

·      Cuando esperamos el mejor momento para hablar

·      Cuando esperamos por una llamada importante

·      Cuando esperamos resultados

·      Cuando esperamos por comida

·      Cuando esperamos que el semáforo cambie

·      Cuando esperamos nos den paso…

·      Y cuanto más cuando estamos esperando por la venida de Nuestro Señor.


2º Que afirmemos nuestro Corazón-

Debemos tener claras nuestras convicciones y nuestra esperanza viva en las promesas que hemos recibido, oído y sabemos de nuestro Salvador por medio de su Palabra, la Biblia.

Sus promesas son SI y son verdad.

La duda no proviene de Dios, así que debemos desecharla por completo.

Afirmemos nuestra comunión e intimidad con nuestro Amo y Señor en oración y la meditación de Su Palabra.

Obedecer sin condiciones y en todo tiempo, es y debe ser lo único y lo más importante.

No es una opción, es un mandato.


3º Que esperemos al Señor-

Este verso nos afirma una vez más que la venida del Señor está cerca.

Eso ya lo sabemos y lo hemos entendido claramente.

Pero lo interesante es que tenemos un orden, unas metas a lograr; así que tengamos paciencia… y afirmemos nuestros corazones.

Solos así estaremos preparadas para recibir a nuestro Salvador como debe ser.

Para estar con Él por la eternidad.

Para conocerle cara a cara.

¡Ven Señor Jesús, te espero!

¿Podemos decir eso ahora?

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

  Basta a Cada Día su Propio Mal













Cuando leí por primera vez este versículo en la Biblia, en Mateo 6:34 que dice;

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Me llamó grandemente la atención, el que se contemplara cada día con su propio mal. ¿Por qué mal y no bien?

A medida que avanzo en la vida veo que para el hombre sus días en la Tierra, aparentan ser más los malos que los buenos,  por lo general.

Veamos el comienzo de un simple día común y corriente; para un ser humano de edad mediana, dígase de 35 años en adelante.

Citamos algunos ejemplos para que quede claro:

1.    Si no estamos enfermos, solo el despertar nos trae cualquier molestia o dolor que nunca antes habíamos experimentado en el cuerpo.

2.    Al cepillarnos, observamos arrugas, resequedad, ojeras, canas y demás detalles que han cambiado en nosotros.

3.    Notamos de inmediato unas libritas mal alojadas que nos dejan desanimados y recordando que debemos dedicarle más tiempo a los ejercicios.

4.    El trabajo nos agota y nos cansa más que antes, deseando que lleguen pronto las vacaciones añoradas.

5.    La comida ya debemos irla reduciendo en cantidad y controlando, pues no nos asienta igual o nos engorda más que antes.

6.    Postres y helados… ¡ni pensarlo! Ya no se pueden dar todos los gustos, resultan muy caros y menos a diario.

7.    Ya en la tarde estamos agotados, para seguir inventando mucho más actividades, preferimos algo más tranquilo y relax.

8.    Nos exaltamos con facilidad y perdemos la paciencia con el tráfico, con los niños, en el trabajo y hasta con nuestro compañero o esposo.

9.    Examinamos y le damos mente a problemitas que antes no nos molestaban, nos preocupamos a veces sin necesidad.

10. Empezamos a ver el lado negativo de las cosas y nos volvemos pesimistas con las cosas nuevas y arriesgadas.

11. Pensamos más bien en descansar y tomar todo con más calma, que involucrarnos en muchas actividades.

12. Visitamos los médicos con más frecuencia.

13. Añadimos vitaminas, medicamentos y cremas para mejorar la salud a la dieta diaria.

14. No nos agrada cuando tenemos que reconocer que no rendimos igual, ni tenemos la misma capacidad y destreza que cuando joven.

15. Empezamos a pensar en la muerte, que antes nunca lo consideramos.

16. Podemos sentarnos a ver el mar en la playa y no bañarnos.

17. Observamos fotos de cuando fuimos niños,  con nostalgia.

18. Sentimos que el tiempo va muy aprisa.


¿Quedó claro?

Qué bueno es saber por la Palabra de Dios; que NO podemos estar afanados, que solo nos debemos concentrar en el día a día que vivimos.

Recordemos que nuestra AGENDA (como dice mi esposo) debe estar en los cielos, y no en nuestras manos.

Nosotros podemos organizarla, pero solo Dios sabe si la llevaremos a cabo tal cual la hemos programado.

Solo si entendemos esto podremos vivir cada día disfrutándolo a plenitud y gozándonos completamente sabiendo que forma totalmente parte del plan de Dios para nuestra vida.

No nos sirve de nada afanarnos por el mañana, si no sabemos nada con certeza de él.

Aprendamos  a disfrutar todo lo que nos sucede, a ver lo bueno aún en las cosas malas o negativas a nuestros ojos, que nos acontezcan. Dios nos permite cada cosa para nuestro bien, si le amamos a Él, y todo tendrá un propósito especial y necesario.

Sabemos que el tiempo en esta vida es corto, y si no lo crees… mira hacia atrás, lo rápido que te han pasado los años.

El pasado, pasado es,  no volverá y nada podrás cambiar.

El futuro, ni siquiera el inmediato podemos asegurarlo… entonces,


¿Por qué no vivir a plenitud el presente?

¿Por qué no darle tu vida a Cristo y gozarte con cada minuto que te regala?

No sabemos cuánto nos falta.

Ni hasta donde llegaremos.

Ni lo que lograremos.

Démosle el sentido correcto a la vida, el que Jesús nos enseñó. Veamos Colosenses 3:23-4  lo que nos recuerda,

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Nuestra vida solo sirve si servimos…

Y si servimos a nuestro Amo, Rey y Señor; Jesucristo.

¡Sirvamos!

 


lunes, 24 de agosto de 2020

                  El Nido














¡Todo comenzó con un pequeño regalo!

Nos regalaron una canasta de orquídeas silvestres.

La canasta estaba hermosa; por lo que inmediatamente la colgamos en nuestra terraza.

En su nuevo lugar, la canasta no solo embelleció y adornó, sino que rápidamente se adaptó y no manifestó rechazo a su nueva ubicación.

Todos la veíamos y la admirábamos, y dentro de “todos” hago especial énfasis en una futura madre pajarito que merodeaba el patio buscando donde hacer su nido.















La cigüita palmera hizo un estudio rápido y preciso y un día echándole agua a la canasta, la vimos volar…estaba adentro muy reposada trabajando en su futuro proyecto de ser madre.

Al confirmar su presencia le dimos continuidad y revisábamos muy cuidadosamente de lejitos el nido cuando la madre salía.


                  




 



¡Qué maravillosa sorpresa, un día encontrar en el suelo unos cascaroncitos de huevo muy pequeñitos!

Pudimos ser testigos de dos hermosos pichoncitos diminutos que muy juntos y acurrucaditos estaban en el centro de la canasta.

Ya conscientes de tan maravillosos huéspedes, les ofrecíamos alimentos y agua indirectamente a la madre para que terminara felizmente su trabajo de alimentar y calentar a los pequeñitos.

¡Nos hemos sentido abuelos de mellizos!

Ver la mano de Dios sobre Su creación, nos deja perplejos y asombrados una vez más.

Mateo 6:26 nos dice,

“Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿no valéis vosotros mucho más que ellas?

Y si el Señor es así con las aves…

¿Cómo se imaginan será con nosotros, que somos su mejor creación?

Y sí… un día el nido estaba vacío, habían volado y partido nuestros pequeñitos huéspedes.

 

         La Lluvia


 










Las nubes chocan y las gotas caen.

Están lavando el cielo y rodando los muebles pesados, al sonido de los truenos.

Las plantas gozan y se divierten.

Algunos la reciben con alegría, otros no tanto.

El cielo se derrama y las plantas se alimentan y florecen.

Se oye un ruido placentero cuando cae al suelo y moja todo  a su paso.

Se huele a tierra mojada, olor peculiar solo de la lluvia.

El ambiente se embellece, toma un verde más hermoso.

Se limpia la superficie de la tierra.

Se recoge el polvo.

Se purifica el ambiente.

A algunos le provoca sueño y quietud.

Algunos niños salen a bañarse y a poner barquitos de papel en las cunetas, llenas de agua como ríos caudalosos.

El sol se oculta y se cubre ante tanta belleza.

Los pajaritos abren sus las y se bañan.

Se ilumina… y esperamos el sonido del trueno.

En el momento perfecto y en las condiciones adecuadas, las nubes cumplen y obedecen el mandato que recibieron de Su Creador.

"Él trae las gotas de las aguas. Al transformarse el vapor en lluvia."

Job 36:27

"... a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y le hace subir las nubes de lo postrero de la tierra: hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos".

Jeremías 10:13

¿Por qué no somos como las nubes, obedientes y sumisas a la voz de Dios y a lo establecido por Su Palabra? Si así fuésemos traeríamos a nuestra vida felicidad y alegría como lo hace... UN BUEN AGUACERO.