Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
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jueves, 10 de septiembre de 2020

  Basta a Cada Día su Propio Mal













Cuando leí por primera vez este versículo en la Biblia, en Mateo 6:34 que dice;

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Me llamó grandemente la atención, el que se contemplara cada día con su propio mal. ¿Por qué mal y no bien?

A medida que avanzo en la vida veo que para el hombre sus días en la Tierra, aparentan ser más los malos que los buenos,  por lo general.

Veamos el comienzo de un simple día común y corriente; para un ser humano de edad mediana, dígase de 35 años en adelante.

Citamos algunos ejemplos para que quede claro:

1.    Si no estamos enfermos, solo el despertar nos trae cualquier molestia o dolor que nunca antes habíamos experimentado en el cuerpo.

2.    Al cepillarnos, observamos arrugas, resequedad, ojeras, canas y demás detalles que han cambiado en nosotros.

3.    Notamos de inmediato unas libritas mal alojadas que nos dejan desanimados y recordando que debemos dedicarle más tiempo a los ejercicios.

4.    El trabajo nos agota y nos cansa más que antes, deseando que lleguen pronto las vacaciones añoradas.

5.    La comida ya debemos irla reduciendo en cantidad y controlando, pues no nos asienta igual o nos engorda más que antes.

6.    Postres y helados… ¡ni pensarlo! Ya no se pueden dar todos los gustos, resultan muy caros y menos a diario.

7.    Ya en la tarde estamos agotados, para seguir inventando mucho más actividades, preferimos algo más tranquilo y relax.

8.    Nos exaltamos con facilidad y perdemos la paciencia con el tráfico, con los niños, en el trabajo y hasta con nuestro compañero o esposo.

9.    Examinamos y le damos mente a problemitas que antes no nos molestaban, nos preocupamos a veces sin necesidad.

10. Empezamos a ver el lado negativo de las cosas y nos volvemos pesimistas con las cosas nuevas y arriesgadas.

11. Pensamos más bien en descansar y tomar todo con más calma, que involucrarnos en muchas actividades.

12. Visitamos los médicos con más frecuencia.

13. Añadimos vitaminas, medicamentos y cremas para mejorar la salud a la dieta diaria.

14. No nos agrada cuando tenemos que reconocer que no rendimos igual, ni tenemos la misma capacidad y destreza que cuando joven.

15. Empezamos a pensar en la muerte, que antes nunca lo consideramos.

16. Podemos sentarnos a ver el mar en la playa y no bañarnos.

17. Observamos fotos de cuando fuimos niños,  con nostalgia.

18. Sentimos que el tiempo va muy aprisa.


¿Quedó claro?

Qué bueno es saber por la Palabra de Dios; que NO podemos estar afanados, que solo nos debemos concentrar en el día a día que vivimos.

Recordemos que nuestra AGENDA (como dice mi esposo) debe estar en los cielos, y no en nuestras manos.

Nosotros podemos organizarla, pero solo Dios sabe si la llevaremos a cabo tal cual la hemos programado.

Solo si entendemos esto podremos vivir cada día disfrutándolo a plenitud y gozándonos completamente sabiendo que forma totalmente parte del plan de Dios para nuestra vida.

No nos sirve de nada afanarnos por el mañana, si no sabemos nada con certeza de él.

Aprendamos  a disfrutar todo lo que nos sucede, a ver lo bueno aún en las cosas malas o negativas a nuestros ojos, que nos acontezcan. Dios nos permite cada cosa para nuestro bien, si le amamos a Él, y todo tendrá un propósito especial y necesario.

Sabemos que el tiempo en esta vida es corto, y si no lo crees… mira hacia atrás, lo rápido que te han pasado los años.

El pasado, pasado es,  no volverá y nada podrás cambiar.

El futuro, ni siquiera el inmediato podemos asegurarlo… entonces,


¿Por qué no vivir a plenitud el presente?

¿Por qué no darle tu vida a Cristo y gozarte con cada minuto que te regala?

No sabemos cuánto nos falta.

Ni hasta donde llegaremos.

Ni lo que lograremos.

Démosle el sentido correcto a la vida, el que Jesús nos enseñó. Veamos Colosenses 3:23-4  lo que nos recuerda,

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Nuestra vida solo sirve si servimos…

Y si servimos a nuestro Amo, Rey y Señor; Jesucristo.

¡Sirvamos!

 


lunes, 24 de agosto de 2020

                  El Nido














¡Todo comenzó con un pequeño regalo!

Nos regalaron una canasta de orquídeas silvestres.

La canasta estaba hermosa; por lo que inmediatamente la colgamos en nuestra terraza.

En su nuevo lugar, la canasta no solo embelleció y adornó, sino que rápidamente se adaptó y no manifestó rechazo a su nueva ubicación.

Todos la veíamos y la admirábamos, y dentro de “todos” hago especial énfasis en una futura madre pajarito que merodeaba el patio buscando donde hacer su nido.















La cigüita palmera hizo un estudio rápido y preciso y un día echándole agua a la canasta, la vimos volar…estaba adentro muy reposada trabajando en su futuro proyecto de ser madre.

Al confirmar su presencia le dimos continuidad y revisábamos muy cuidadosamente de lejitos el nido cuando la madre salía.


                  




 



¡Qué maravillosa sorpresa, un día encontrar en el suelo unos cascaroncitos de huevo muy pequeñitos!

Pudimos ser testigos de dos hermosos pichoncitos diminutos que muy juntos y acurrucaditos estaban en el centro de la canasta.

Ya conscientes de tan maravillosos huéspedes, les ofrecíamos alimentos y agua indirectamente a la madre para que terminara felizmente su trabajo de alimentar y calentar a los pequeñitos.

¡Nos hemos sentido abuelos de mellizos!

Ver la mano de Dios sobre Su creación, nos deja perplejos y asombrados una vez más.

Mateo 6:26 nos dice,

“Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿no valéis vosotros mucho más que ellas?

Y si el Señor es así con las aves…

¿Cómo se imaginan será con nosotros, que somos su mejor creación?

Y sí… un día el nido estaba vacío, habían volado y partido nuestros pequeñitos huéspedes.

 

         La Lluvia


 










Las nubes chocan y las gotas caen.

Están lavando el cielo y rodando los muebles pesados, al sonido de los truenos.

Las plantas gozan y se divierten.

Algunos la reciben con alegría, otros no tanto.

El cielo se derrama y las plantas se alimentan y florecen.

Se oye un ruido placentero cuando cae al suelo y moja todo  a su paso.

Se huele a tierra mojada, olor peculiar solo de la lluvia.

El ambiente se embellece, toma un verde más hermoso.

Se limpia la superficie de la tierra.

Se recoge el polvo.

Se purifica el ambiente.

A algunos le provoca sueño y quietud.

Algunos niños salen a bañarse y a poner barquitos de papel en las cunetas, llenas de agua como ríos caudalosos.

El sol se oculta y se cubre ante tanta belleza.

Los pajaritos abren sus las y se bañan.

Se ilumina… y esperamos el sonido del trueno.

En el momento perfecto y en las condiciones adecuadas, las nubes cumplen y obedecen el mandato que recibieron de Su Creador.

"Él trae las gotas de las aguas. Al transformarse el vapor en lluvia."

Job 36:27

"... a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y le hace subir las nubes de lo postrero de la tierra: hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos".

Jeremías 10:13

¿Por qué no somos como las nubes, obedientes y sumisas a la voz de Dios y a lo establecido por Su Palabra? Si así fuésemos traeríamos a nuestra vida felicidad y alegría como lo hace... UN BUEN AGUACERO.



martes, 21 de julio de 2020


La mata de Guineos




Tener una mata de guineos en el patio de tu casa, es algo único. Tienes muchas ventajas, pero la primera y que todo el mundo sabe: poder saborear de su fruto, a su tiempo.

Sembramos esa cepa de guineo hace algún tiempo, bueno la sembró mi esposo pues si soy yo no creo hubiera tenido éxito. Y fue todo un acontecimiento verla ir creciendo, tirando hojas, tomando fuerzas…pero lo mejor de todo fue cuando echó la flor y sabíamos venia el tan esperado fruto o racimo.

Lo velamos día por día, siguiendo las instrucciones para no hacer nada indebido, hasta el momento de cortarlo y dejarlo madurar.
Claro está… nada se compara a COMERLO.

Disfrutar de todo un proceso de trabajo, con un tiempo indicado y un conocimiento adecuado, traerá su victoria.

Pues quisiera hoy si me lo permiten,  hacerles una especie de comparación con nuestra vida, pero con nuestra vida física es algo obvio, quisiera que fuera con nuestra vida espiritual; desde el momento en que nos convertimos a Cristo y nacemos de nuevo.

Comenzamos muy pequeños a crecer, somos una nueva vida, vamos desarrollándonos poco a poco, necesitamos de ayuda, tenemos que adquirir conocimientos de la Palabra de Dios (agua y abonos) que vayan haciéndonos crecer de manera adecuada.

Somos observados y ayudados.
A su debido tiempo damos fruto, comenzamos a compartir con otros lo que somos en realidad. Pueden otros saborear un buen fruto o uno atrofiado y mal atendido.

En el camino… que lleva su tiempo, podemos llegar a ser deseados o menospreciados por los demás.

Al probar nuestro fruto otros pueden anhelar tener lo mismo.

Tenemos un fruto: guineos pero no viene uno solo, vienen muchos.
Al convertirnos nuestro Dios nos da por medio del Espíritu Santo, su fruto.
Asímismo el fruto del Espíritu viene acompañado de varias cualidades que nos adornan: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, templanza y fe. Así nos dice Gálatas 5:22.

Es muy importante que un buen Cristiano de fruto y haga discípulos que continuen la obra; que pueda seguir a su vez haciendo otros discípulos.
Así vemos la mata de guineos que cuando da su fruto muere pero, ya ha tenido quien la suplante y siga , continue; podemos observar varios hijitos de la misma planta que salen y crecen a su lado dispuestos a dar fruto igual.
Mateo 28 19-20
Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. 
Amén.

A este mandato Divino se le llamó la Gran Comisión, y somos llamados a obedecerlo todo aquel que se pueda llamar Cristiano.

Es nuestro deber después que nazco de nuevo, crecer, dar fruto y reproducirme en otros.
¿Por qué paso vas?



viernes, 22 de noviembre de 2019


            Hogares Disfuncionales

                                                                       Por Yoli de Mallén

                             


Qué entendemos por Disfuncional, algo que no funciona de la manera que debe hacerlo.

En este caso son hogares que no van acorde al modelo o el patrón que la Biblia estableció desde el principio. Dígase un segundo o tercer matrimonio; un solo padre o madre criando sus hijos; cuando hay hijos tuyos, míos y nuestros involucrados.  Cuando en un matrimonio no reina la paz y la armonía, sino que viven en continua lucha, pleitos, contiendas, opiniones encontradas, o el tan famoso termino que más han usado “incompatibilidad de caracteres”.

Estos serian algunos ejemplos, pero existen muchos más.


En el mudo de hoy ver hogares disfuncionales es algo que ha ido en aumento de forma dramática y asombrosa, como se propaga la levadura en la masa de harina y casi la vemos como crece ante nuestros ojos, en cuestión de minutos.


Pero imaginarnos esa situación en Iglesia o cuerpo de Cristo parecía un tema increíble y hasta inaceptable; al menos fuera un matrimonio que ya llegara en esa situación al evangelio.


Pero que dolor se siente ver matrimonios que aún han comenzado perfectamente cumpliendo las normas y los requisitos de La Palabra de Dios, siendo jóvenes que aman al Señor, solteros, con la aprobación de sus padres y de sus pastores…

Pasa un tiempo y son capaces de olvidar todo lo que una vez se prometieron ante Dios y los hombres de mantener un amor sacrificial hasta que la muerte los separe, y son capaces de una manera egoísta de disolver su pacto con Dios y llegar a destruir su matrimonio, llegando al Divorcio, cosa que Dios aborrece.


Que egoísmo tan ciego que no les deja ver todos los resultados y consecuencias que esto traerá a sus propias vidas, y qué decir de la vida de los hijos que no tienen culpa de nada y ni siquiera entienden lo que ha sucedido.


Luego de tener una supuesta LIBERTAD de compromiso con la pareja anterior, empieza sin casi percibirlo una búsqueda (si no la tenia ya vista) hacia una segunda oportunidad esperando que sea perfecta y mucho mejor que la primera. Todo para satisfacer su egoísmo, pues todo gira en su propio bienestar, nunca pensando en el otro y mucho menos en el de sus propios hijos.


Solo por un cambio de padre o madre o esposo en un hogar viene un revuelo de situaciones contrarias a lo normal y adecuado que la Biblia presenta como el patrón del Hogar; un padre, una madre e hijos de ambos.


Pero ahora podemos tener los hijos del padre, o de la madre anterior, y los de la nueva pareja. Los tuyos, los míos, y los nuestros ; hasta una película hicieron una vez hace tiempo.


Para los nuevos esposos ya tienen un tremendo dilema; de la noche a la mañana aparecen en sus vidas hijos nuevos que vienen de parejas diferentes, que llegan inesperadamente.


Para los hijos; mas de un padre y madre a quien obedecer y dar cuentas, sin haber hecho nada para ello. Lo cual trae a sus corazones: confusión, inestabilidad, desobediencia, odio, rencor, envidia, tristeza, amargura, celos, inseguridad, rebeldía etc. Empiezan a compartir hogares diferentes, ajenos a tener el suyo propio.
  

¿En qué situación te encuentras tú¿

1.    Tienes un hogar estable donde hay un padre, una madre, e hijos de ambos.

Por favor lucha por la permanencia y la conservación de ese matrimonio.

No caigas en el lazo del diablo de pensar romper la fórmula perfecta que Dios diseñó desde el principio.

Busca del Señor si no lo conoces para que te ayude a lograrlo.

Solo en la palabra de Dios está el consejo ideal para cada situación que enfrentes y la solución correcta.

No cedas al engaño de que el próximo matrimonio será el mejor, cuando puedes arreglar y mejorar este.

Ese es el deseo de Dios y El puede ayudarte a salir victorioso.



2.    ¿Tienes un hogar disfuncional¿

Busca la manera de apegarte a los principios de la Palabra de Dios.

Padre eres la cabeza del hogar, dirige y guía a todos y cada uno de los que viven en tu casa bajo tu cuidado y protección. Sean o no tus hijos verdaderos, no hagas acepción.

Madre obedece y ejecuta las normas y reglas establecidas por la cabeza puesta, tu marido; sé ejemplo de sumisión y respeto. Enseña y amonesta a tus hijos verdaderos o no.

Hijos, todos obedientes y dejándose guiar y enseñar, recibiendo igual cada uno, sin favoritismos ni preferencias. Siendo dóciles y agradecidos. Reconociendo la obra de sus padres sean los verdaderos o no.



3.    ¿Vas a formar tu propio hogar?

Por favor no vaciles en buscar de la Biblia y sus enseñanzas.

Prepárate, estudia antes de formalizar, capacítate, no vayas como ignorante al matrimonio; hay mucho que puedes aprender a tiempo.

Cuando estudiamos vamos tranquilos a examinarnos, pues nos sabemos el material y muchas veces sacamos muy buenas calificaciones.

Pues no dejemos de estudiar para que nos vaya bien en el examen del matrimonio. Aquí no es una buena nota que buscamos sino una vida feliz que agrade a Dios.

Dios hizo todo perfecto y bueno en gran manera y el matrimonio no es la excepción.



¿Tenemos un Hogar o queremos formar uno?

Debemos asegurarnos de que nuestro primer invitado a quedarse en nuestro hogar tiene que ser CRISTO.


viernes, 22 de marzo de 2019


          La Actriz principal


     

¿Has pensado que responderías si te llamaran una vez y te informaran que has sido seleccionada para ser la figura principal de una película?

Serías el personaje principal, todo acontecería alrededor de ti, tu actuación sería el eje principal que movería todo.

Todo dependería de ti: tus palabras, tus decisiones, tus movimientos, tus acompañantes, tus lugares, tus posesiones, tu tiempo…



Hoy, pensando y usando mi imaginación he visto cosas interesantes que quisiera compartir contigo.

Imagínate tú, como la Actriz principal.

Imagínate la película, como tu vida.

Imagínate a Dios, como el Director.

Te entregan el guión completo, que es la Biblia para que te aprendas:

·      Lo que tienes que decir

·      Lo que tienes que hacer

·      Cómo hacerlo

·      Cuando hacerlo

·      Dónde hacerlo

Te colocan en el mundo (tu vida) con todo predeterminado por el Director (nuestro Dios).

En el tiempo señalado, en el ambiente señalado, en el país señalado, con los padres escogidos, con los amigos, con tu pareja, con tus hijos, con tus nietos, con tus posesiones…

Pero también con tus luchas, tus fracasos, tus tiempos felices, tus depresiones, tus victorias…

Debemos aprendernos bien nuestro papel para que nuestra película salga bien, para ser aprobados como los artistas que fuimos seleccionados.

Todos verán nuestra película y la juzgarán como buena, o como mala. Como digna de ser vista o como película para ser recomendada a otros. Como película especial que perdura en el recuerdo, aún hayan muerto los artistas.

Si no aprendemos a actuar bien nuestro papel, haremos una película mediocre, jamás será recordada solo como una “mala obra”.

Pero lo más interesante de todo esto tan fantástico no es que nos han invitado a participar de una película; sino que ya Dios nos seleccionó desde antes de la fundación del mundo, para formar parte de nuestra película; nuestra vida.

No tengo alternativa de participar o NO.

Si estoy con vida, ya estoy participando, soy la actriz.

Mi película todavía está siendo producida, todavía tengo guiones a desarrollar.

Mi película NO ha terminado.

Solo al final podré saber si tuvo o no éxito. Si fue catalogada como buena, regular, excelente o mala.

Si ha sido digna de ser recordada e imitada.

Mi papel ha sido muy variado:

He representado ya a un bebé,

A una niña,

A una adolescente o joven,

A una novia,

A una esposa,

A una madre,

A una abuela.

No he acabado, pero considero tengo el mejor libreto a mi alcance: La Palabra de Dios.

Ella me dice con exactitud todo lo que debe ser mi actuación en cada escena.

Es importante que nuestro Director (nuestro Gran Dios) esté satisfecho con nuestro trabajo.

El nos dirige y nos muestra lo que El desea para lograr nuestro Largo Metraje:

Los momentos de suspenso y angustia,

Las aventuras inimaginables,

La parte de comedia y alegría,

Loa momentos de drama intensos,

Cuando el miedo y el terror se asoman,

Cuando las guerras y los pleitos aparecen,

Cuando la soledad y la tristeza llegan,

Cuando parece que no hay salida,

Cuando nace la esperanza,

Cuando disfrutamos de la calma,

Cuando la paz sobrepasa todo entendimiento.

En cada momento nuestro Director está ahí, revisando nuestra actuación.

Si es necesario nos hace repetir y repetir un acto hasta que lo logremos a la perfección.

Está ahí presente; nos observa, nos corrige, nos enseña.

El solo conoce la película completa, su principio y su final.

¿Y tu película?

¿Cómo va?

¿Estás trabajando en tu papel?

¿Y el Director está satisfecho con tu trabajo?

Depende de ti y tu obediencia al Director, el que tu película finalmente sea un “Éxito Taquillero”.

Dios te bendiga.


lunes, 18 de marzo de 2019



        Mi  Legado 
 

Que bueno es cuando recibimos una herencia, nos llena de satisfacción recibir algo de recuerdo de un ser querido.
Esto sabemos puede ser material, o en efectivo, o a veces hasta en títulos o posesiones.
Pero ¿qué hay cuando es una herencia que yo debo dejar?
¿Cuál seria esa herencia perfecta como Cristiana que soy?
¿Estoy consciente de que ya estoy dejando un legado a todos los que tengo a mi alrededor y me observan?
¿Qué legado estoy dejando? El que yo quiero dejar.

Nadie mejor que mi Salvador Jesucristo para imitar, y dejar el legado que El me dejó a mi.
Jesús vino para que siguiera su ejemplo, sus pisadas,
 1 Pedro 2:21 lo dice muy claro:
2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;    
       
I.          ¿Qué Legado me dejó Jesús?   
Nos dejó:

1.  Su Palabra, La Biblia, con Sus principios y mandamientos. (2 Pedro 1:19-21)

2.  Su Ejemplo de Sumisión, Humildad y obediencia. (Filipenses 2:5-11)

3.  Sus Enseñanzas para la vida diaria y práctica. (Proverbios 3:1-2)

4.  El ejemplo de la verdadera adoración y confianza a Dios Padre Todopoderoso. (Mateo 26:42)

5.  La manera en que debo de comunicarme en oración con el Padre. (Mateo 6:9)

6.  Esa paz verdadera que gobernará mi corazón en medio de las tormentas y tribulaciones. (Juan 14:27)

7.  La bendición de llevar mis cargas y problemas al Dios de lo Imposible. (Mateo 11:28)

8.  La plena confianza en que la Voluntad del Padre es lo mejor para mi. (Salmo 143:10)

9.  El poder sobre las tentaciones que me quieran apartar de Su camino.(Mateo 4)

10.            La indicación clara de cómo Alabarlo y rendirle todo mi corazón, alma y cuerpo. (Lucas 10:27)


Ese mismo Legado, debo yo dejarlo a mis futuras generaciones.

II.        ¿A Quienes debo yo dejar un Legado como mujer Cristiana que Soy?
1.  A mis padres, honrándoles, respetándoles y obedeciéndoles.

Efesios 6:1-3

6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;
6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

2.  A mi compañero, esposo, debo someterme, ser su ayuda idónea, respetarle, obedecerle, amarle con amor sacrificial, servirle, honrarle. Colosenses 3:18 dice:

3:18  Casadas,  estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor; 

3.  A mis hijos, criándolos en disciplina y amonestación del Señor, con amor, ejemplo, dedicación, cuidado, protección.

 Efesios 6:4

6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.            

4.  A mis nietos, dándoles ejemplo de adoración y confianza en Dios, apoyando a sus padres en su educación y disciplina en amor.

 2 Timoteo 1:5

1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 

5.  A mis hermanos en Cristo, ayudándoles, sirviéndoles, consolándoles, compartiendo, adorando juntos, congregándonos.

Gálatas 6:10

6:10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

6.  A mis amigos, a mi Prójimo en general, enseñándole, ayudándole, siendo cortés, educado, respetándole sus derechos, orando por ellos, perdonándolos.

 Hechos 20:35, Mateo 5:44 Gálatas 5:14

20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. 

Es importante recordar que quiera o No, dejaré Un Legado por lo que ha sido mi vida.

Estoy siendo observada, quiera o no, estoy siendo imitada…

¿Qué estoy dejando?

Puedo dejar un Legado de tristeza, desesperación, frustración, abatimiento, soberbia, orgullo, irritabilidad…
O puedo dejar como legado, una vida nueva restaurada, que brilla, Victoriosa, a la Imagen de Cristo.

¿Cómo voy a lograrlo?
Poniendo en práctica lo que me dice Su Palabra como consejo. Deuteronomio 6: 1-9
6:1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;
6:2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.
6:3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.
6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. 

Hermanas, si tenemos que dejar un LEGADO a nuestras futuras generaciones, propongámonos a dejarlo BIEN.