Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
Escríbeme a yolimallen@convertidosacristo.org

jueves, 15 de marzo de 2012



¿Perdonar … Yo?
Por Yoli de Mallén

Sé que me puedes entender perfectamente si te digo:
“Que bueno es, que alivio se siente, que descanso interno, que paz y tranquilidad experimento cada vez, que soy perdonada. Cada vez que cometo un error o me equivoco y puedo recibir el perdón de aquel a quien agravié.

Pero… que difícil se me hace pedir perdón cuando soy yo la que ofendo, maltrato de palabras, hiero a quienes amo, maldigo, actúo incorrectamente.

Desde muy niños podemos observar qué difícil y casi imposible es para un niño pedirle perdón a abrazar en señal de reconciliación aún a su hermanito. La palabra perdón no puede salir de sus labios con soltura ni con facilidad.
Que difícil se hace reconocer que nos hemos equivocado,  casi siempre buscamos la manera de justificarlo y ver en quien más puede caer la culpa que no sea en mí.

Por esto nos resulta tan impresionante la Obra de Dios cuando abre nuestros ojos y nos deja ver nuestra condición de pecadores, imperfectos, indignos, asquerosos, sucios, podridos, no aptos para estar en Su Presencia Santa y Limpia. Cuando por Su Inmensa Misericordia nos hace entender que necesitamos ser limpiados, perdonados para poder llegar a estar cerca de un Dios completamente Limpio, Tres veces Santo y sin pecado.

¿Quién nos puede lavar nuestros horrendos y graves pecados?
Solo Cristo.
Dice Romanos 5:8;
5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 
Y Apocalipsis 1:5;
1:5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 

Solo la obra de Cristo en la cruz a nuestro favor nos puede dar la entrada al Cielo, y a la vida eterna.
Romanos 6:23 dice
6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
1 de Juan 1:9 confirma
1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Luego que vamos a Él en arrepentimiento genuino y con corazón contrito y humillado, recibimos el “Perdón de Dios”.
Y lo mejor de todo es que ese perdón nos despoja de la CULPA y la Vergüenza que lo acompaña.
Dios echa en lo profundo del mar, las olvida, todas nuestras iniquidades y no las trae a nuestra memoria, ni nos las estruja en nuestras caras, ni no avergüenza de ellas.
Así dice Miqueas 7:18-19
7:18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. 
7:19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. 


¡Qué maravilloso es ser Perdonado!
Pero ahora… se voltea la moneda.
Debo perdonar, así como Él lo hizo conmigo.
Dice Efesios 4:32
4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Este perdón al igual que el que recibimos requiere que lo olvidemos, que borremos, que no saquemos a la luz nada de esto en un momento específico y lo estrujemos en la cara de nuestro ofensor.
Dios NO ha hecho así conmigo.

¿Qué nos enseña la Biblia del Perdón?
1.    Debo perdonar cuantas veces sea necesario y se me pida,
 Así dice Mateo 18:21-22
18:21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
18:22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.


2.    Debo olvidar, no acordarme más, borrarlo, así hicieron conmigo,
Hebreos 8:12 dice, 
8:12 Porque seré propicio a sus injusticias, 
Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.


3.    No debo juzgar, sino depositar en El Juez Justo todo caso, nada pasa desapercibido.
Salmo 7:11-12 
7:11 Dios es juez justo,
Y Dios está airado contra el impío todos los días.
7:12 Si no se arrepiente, él afilará su espada;
Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.


4.    Tengo la nueva capacidad y el deber de orar por mis enemigos y en todo tiempo debo hacerles bien.
Mateo 5:44 dice 
5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
No olvidemos ni por un instante la enseñanza de la Parábola de los dos Deudores, que se presenta en Mateo 18:23 a 34 y la cito a continuación:
18:23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.
18:24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.
18:25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
18:26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
18:27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.
18:28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
18:29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
18:30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
18:31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.
18:32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
18:33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

18:34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

Ese mismo Dios es el de Ayer, Hoy y el de todos los tiempos. Es Grande y Misericordioso para perdonarnos; pero así exige que hagamos nosotros por igual.

Observemos detenidamente cómo termina esta Parábola antes citada, verso 35,
18:35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Entonces…  ¿Perdonar…Yo?
Sí, mi Señor lo haré … por amor a Tí.







viernes, 27 de enero de 2012






¿Ocurren todavía los Milagros?

Por Yoli de Mallén

Cuando se es Cristiano y se conoce gran parte de todo lo que la Biblia habla sobre los milagros que se han efectuado tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, es para quedarse boquiabierto y realmente asombrados.

Nuestro Dios ha sido capaz de realizar lo que “NO se puede hacer”, para Él no hay límites posibles.

Un milagro, también se conoce como: una maravilla, un prodigio o una señal. Todos, de alguna forma u otra, dejan ver la Grandeza de Dios y Su Incomparable Poder:

·         Dios hablarle a un hombre sobre Sus planes para con él, a través de una zarza ardiendo en llamas.
·         Alimentar a todo un pueblo hambriento en el desierto con pan y carne fresca, diariamente.
·         Sacar  agua de una peña en medio del desierto para un pueblo sediento.
·         Abrir el Mar Rojo y convertirlo en un camino seco y seguro por donde el pueblo pudo pasar a pie y cruzarlo.
·         Ser guiados por una columna de fuego en las noches, para ver la dirección y cuidado de Dios en medio del desierto.

Estos son solo algunos de los milagros del Antiguo Testamento.
Y qué decir del Nuevo Testamento con la presencia directa de Jesús en la Tierra:

·         La multiplicación de panes y peces, para alimentar toda una multitud de personas.
·         El calmar tempestades en medio del mar.
·         La resurrección de muertos.
·         La sanación de heridos, ciegos, sordos, enfermos, mudos, paralíticos, endemoniados.
·         El caminar sobre las aguas profundas del mar.
·         Producir una pesca sobreabundante, donde no había nada.

Toda clase de milagros, en cualquier situación.
Pero ¿Hoy día. Ocurren  Milagros?

Dice La Biblia que nuestro Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Que es un Dios Inmutable, que en Él no hay sombra de variación (Santiago 1:17), o sea que su capacidad y poder es el mismo de siempre.
Solo  que a veces, al igual que en todos los tiempos, el hombre no percibe la mano de Dios trabajando y lo justifica y atribuye a cualquier cosa que no sea Dios.

Y si no lo crees, piensa un poquito:

1.    Cuando ocurre un horrible accidente automovilístico, y sin entender cómo, se salvan los que viajaban en el auto. ¿Qué pasó?

2.    Cuando en una operación muy delicada, todo sale a la perfección, pero con el mismo médico otros no han tenido el mismo resultado. ¿Fue el doctor?

3.    Cuando no tienes trabajo y aparece alguito junto a tiempo, para poder hacer la compra de la comida y pagar las deudas correspondientes a ese mes. ¿Coincidencia?

4.    Cuando vemos y seguimos la trayectoria de un ciclón que viene directo a nuestro país y de un momento a otro, cambia la ruta y ni llueve. ¿Fue la brisa?

5.    Cuando un enfermo de cáncer al borde de su muerte, sin saber cómo se le otorga por su inesperada mejoría un tiempo llamado de “Remisión”. ¿Estás seguro fue el tratamiento o la quimio terapia que recibió?

6.    Cuando un matrimonio está al borde del divorcio y decide darse otra oportunidad para obedecer a Dios. ¿Crees fue solo un buen deseo?

7.    Y dónde se queda el cambio radical que ocurre en un nuevo creyente, luego de decidir seguir a Cristo. Ese pecador que había sido esclavo de su pecado por toda su vida, practicándolo sin poder abandonarlo; y de un momento a otro su vida cambia por completo, ahora gira hacia otro lugar opuesto, donde puede dejar su vicio, su pecado y comenzar una nueva vida, limpia y santa. ¿Crees que ha sido todo por su propio esfuerzo?

Nuestro Dios sigue y seguirá haciendo hermosos y maravillosos milagros, solo que tenemos que abrir bien los ojos para verlos.

Y lamentablemente el hombre como ser humano, seguirá haciendo lo mismo.

En el Antiguo Testamento, se olvidó rápidamente de lo que Jehová hizo y volvió a los ídolos.
En el Nuevo Testamento, se olvidaron de lo que Jesús hizo y lo crucificaron.

Y ahora, y hoy… ¿qué estamos haciendo?

Lo mismo… justificamos con cualquier razonamiento humano y científico y le quitamos la Gloria al Único que la merece: a Nuestro Grande y Poderoso Dios.







jueves, 19 de enero de 2012





¡Despiértate!

Por Yoli de Mallén

Hoy vamos a hablar sobre algo que a todas nos gusta.
¿A quién no le gusta dormir?

Les puedo decir que tengo alguien muy  especial y muy cercano,  que desde muy pequeñita y todavía siempre que puede, desde que comienza a llover, la veo que empieza a recoger lo que está haciendo… y cuando le pregunto qué piensa hacer, me dice: “Nada hay más sabroso que dormir cuando está lloviendo”, ¿Qué les parece?

Según el diccionario de la Lengua española, dormir es  hallarse en un estado de reposo en que se pierde la conciencia y los movimientos voluntarios.
Todos los que vivimos hemos experimentado lo que es dormir, nadie sabe cuando comienza ni tienen el control de hacerlo cuando quiere. Es algo natural que ocurre sin esperarlo, pero luego que dormimos… llega el momento de despertar.
Aún cuando  nos duermen a la fuerza por una anestesia o medicamentos, es muy importante el que despertemos.

Veamos a continuación esta historia que aparece el La Palabra de Dios, de alguien que también durmió…
Marcos 5: 21 al 24 y 35 al 39 nos dice:

5:21 Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar.
5:22 Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,
5:23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.
5:24 Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.

Que interesante que  este personaje, llamado Jairo, importante de la Sinagoga, no buscó a un médico, ni a un sacerdote del templo, ni a un hechicero; si no que buscó a Jesús, considerándolo el único capaz de hacer algo por su hija, que agonizaba

5:35 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?
5:36 Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: 
No temas, cree solamente.
5:37 Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.
5:38 Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.
5:39 Y entrando, les dijo: 
¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme.

 Muchas de nosotras estamos también durmiendo:

1.    Una persona que no tienen a Cristo, está durmiendo, así como esta niña de la historia, ha muerto espiritualmente y si no es despertada, seguirá así, sin Cristo hasta su eternidad.

2.    Una persona alejada de la obediencia a la Palabra de Dios, aunque haya hecho una supuesta decisión por Cristo, puede estar durmiendo  en un letargo espiritual.

3.    Una cristiana que se haya dejado dominar de la rutina diaria y haya perdido ese primer amor, el estar alerta a la venida de Nuestro Señor Jesucristo como algo seguro y bien cercano, lamentablemente se ha dormido por igual.

¿Qué necesitamos si estamos durmiendo?   Ser despertadas…
Terminemos nuestra historia, Marcos 5:40 al 43 dice:

5:40 Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña.
5:41 Y tomando la mano de la niña, le dijo: 
Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.
5:42 Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente.
5:43 Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.

Está claro que necesitamos que Cristo nos despierte, que nos toque y nos devuelva  la vida. Que pasemos de la muerte en que estamos a  la vida.

Si NO lo hemos recibido, solo Cristo puede sacarnos de la muerte espiritual y darnos la vida, porque ÉL es la Vida.

Si somos creyentes, solo volviendo a Cristo, con un corazón sincero y genuíno, podemos salir del letargo, de esa anestesia en que nos encontramos y despertar a ser alumbradas por la Luz que es Cristo.

En toda la Biblia se contempla solo dos lugares eternos en que podemos despertar, leamos lo que dice el libro de Daniel 12:2

12:2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

Por tanto… solo hay un consejo a seguir, veamos Efesios 5:14,
5:14 Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo. 

Dejemos que Cristo toque nuestras vidas, salgamos de la muerte espiritual, dejemos de dormir, estemos atentas al cumplimiento de Sus promesas, sigamos con atención  las señales del fin que nos han sido dejadas claramente en Su Palabra.

Cuando uno tiene una visita anunciada, si faltan unos cuantos días para que esto ocurra, no hacemos nada al respecto. Pero si faltan pocas horas empiezan rápidamente los preparativos para que todo esté en orden y nada falte, simplemente queremos estar listas.

Nuestro Señor Jesucristo viene, y viene pronto a buscar a Su Iglesia para llevarnos con Él, lo podemos ver claramente en Su Palabra, todos los acontecimientos están ocurriendo tal cual nos lo dijo.

¿Qué estamos haciendo para esperarlo, estamos preparadas?
¿Estamos durmiendo?

¡Despiértate tú que duermes!   ¡Despiértate!

Recuerda que llegará un día en que no despertarás más en este mundo…

miércoles, 11 de enero de 2012




Es tiempo de Revisarse

Por Yoli de Mallén


Nunca es tarde para REVISARSE. Hacer una auto evaluación y ver con claridad y sinceridad, cómo andamos y cómo hacemos las cosas.
La Palabra de Dios dice bien claro en 1 a los Corintios 14:40:
14:40 pero hágase todo decentemente y con orden.

A veces leemos este verso y pensamos que estamos muy bien haciendo lo que hacemos, pero en realidad no es así, y Dios quiere que no revisemos, El nos ama como somos, pero busca que lleguemos a la Perfección, que nos parezcamos cada vez más a SU Imagen.

Para esto debemos estar claro que aún los pequeños detallitos que nos parecen insignificantes, debemos tomarlos en cuenta para agradarle más y más a nuestro Señor Jesucristo, con nuestra vida, a Aquel que todo lo merece, no porque lo necesite, sino porque lo necesitamos nosotras a El.
Cuando hablo de pequeños detallitos, me refiero a esto que enumeraré a continuación, espero que a medida que leas te examines a tí misma y revises si debes mejorar o cambiar en estas áreas, ojalá te sirva como me ha servido a mi:

1.    Mantengo cada cosa en Su lugar, en mi casa, mi oficina, mi cuarto. Es importante el buen orden para poder encontrar las cosas cuando las necesito o mando a otro a buscarlas.

2.    Valoro, aprecio, cuido, limpio, y doy gracias por todo lo que tengo que El Señor me ha dado sin yo merecerlo, mucho más de lo que necesito.

3.    Si utilicé algo de alguien prestado, se lo devuelvo tan pronto acabo y lo entrego en mejor estado de cuando lo recibí, eso harán con lo mío cuando lo preste.

4.    Si tome algo de otra persona, se lo devuelvo a su mismo lugar donde estaba, pienso que por alguna razón lo tenia en ese lugar específico, no se lo cambio o lo dejo tirado en otro lugar. Aparte de agradecerle su confianza en prestármelo.

5.    Si voy a una cita o reunión o cualquier compromiso que requiere de una hora exacta, trato de llegar por lo menos 15 minutos antes de la hora indicada, para esto comienzo a arreglarme con suficiente tiempo de antemano, calculando el tráfico y cualquier imprevisto que ocurra en el camino.
 Y tanto más cuando se trata de mi cita para compartir con Mi Señor, ya sea un culto del domingo o unas clases del Instituto o todavía más si se trata de ir a conversar con El mis cosas y necesidades en oración.
Es lo menos que haría si fuera a entrevistarme con un jefe de alto rango de suma importancia… cuánto más se merece MI SEÑOR; MI REY; MI AMO.

6.    Si he sido privilegiada y me han solicitado para ayudar en algo, para cooperar con algo, para llevar algo etc. Me propongo entregarlo antes del día y la fecha indicada, siempre que sea algo que así se pueda hacer (No una comida que se dañe)  solo así quedaré bien ante aquellos que me observan,  les estaré dando testimonio, pero más que todo estaré glorificando a mi Dios con ello.

7.    Si tengo que pagar algo que adquirí, no puedo permitir que me lo recuerden, no debo poder reconciliar ni el sueño hasta dejar saldado esa cuanta que debo. Mejor no comprometerme con algo que no puedo pagar y que luego seré avergonzada cuando me cobren y no tenga fondos.

8.    Si me ha sido encargada una tarea para realizar, por favor, intento siempre hacerla lo mejor posible , doy mi mejor esfuerzo y capacidad, recuerdo mi versículo favorito de Colosenses 3: 23-24 que dice:
3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 
3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
 

9.    Si me piden una favor, o una diligencia, o traer algo, o arreglar algo; aún esté haciendo otra cosa, trato de hacerla de inmediato, primero así no la olvido, y segundo quiero que esa persona vea que es importante y que deseo complacerla y ayudarla. Algún día yo necesitaré de que me ayuden y me gustaría lo hicieran igual.

10. Cuando me hablan de manera inapropiada   o me hacen sentir incómoda, primero trato de revisarme a ver qué hice para provocar algo así, segundo pienso si esa persona está pasando por un problema peor que le ha provocado esa actitud, y tercero trato de responderle lo más calmado posible recordando el verso que dice en Proverbios 15:1
15:1 La blanda respuesta quita la ira; 
Mas la palabra áspera hace subir el furor.


Son solo unas cuantas ideas, pueden haber muchas más, pero siempre es bueno revisarse y ver cómo andamos.
 Es muy desagradable cuando hago una cita y no llegan a la hora, cuando pido algo de favor y no me lo traen a tiempo, cuando me llaman para cobrarme por mala paga, cuando no encuentro las cosas que yo mismo guardé, cuando se me dañan mis cosas por no cuidarlas debidamente, cuando soy yo la responsable de que me hablen mal.

Observar estas actitudes en personas del mundo… es pan de cada día.
Pero en Siervas del Dios Altísimo, cristianas genuinas… No es de esperarse.

¿Cómo ando? Es tiempo de REVISARME. 




viernes, 6 de enero de 2012




Cuando te canses de Esperar

Por Yoli de Mallén

Muchas veces se ha oído decir que “El tiempo vuela” queriendo dejar ver que pasa muy rápido, es cierto en algunos aspectos, pero a veces pasamos momentos, donde pensamos que el tiempo no avanza, nos desesperamos, nos cansamos de esperar:

·         A veces estamos simplemente siendo pacientes, para ser atendidos por el médico y obtenemos un turno #12; nos cansamos de esperar…

·         Si somos jóvenes y queremos llegar a cumplir los tan esperados 15 años, para que nos den mejores oportunidades ya  como más adultos en casa, nos cansamos de esperar…

·         Si queremos cambiar actitudes de nuestra pareja que nos molestan por su forma de ser, aún se lo hayamos pedido muchas veces, es posible que nos cansemos de esperar…

·         Cuando vamos delante de nuestro Dios con una oración que anhelamos ver respondida y pasa el tiempo, pasa el tiempo y no vemos NADA, también nos cansamos de esperar…

Hubo una mujer que le sucedió así, Dios le hizo una tremenda promesa, siendo una mujer estéril y de edad ya avanzada, Jehová le promete a Sara la mujer de Abraham, dar un hijo (Génesis 11:30).
Pero ella empieza a ver el tiempo pasar, ella cada vez más vieja, aún ve que le cesa la menstruación o la costumbre de las mujeres ( como lo llama la Biblia), llega a cumplir sus 90 años y nada ocurre, se cansó de esperar… quiso entonces ayudar a Dios.

Probablemente nosotras un día hemos querido también ayudar a Dios, cuando no vemos su respuesta inmediata.
¿Saben qué hizo Sara?
Para ayudar a Dios, dentro de sus posibilidades y costumbres de la época,  entregó a su sierva Agar para que concibiera de su marido y le diera un hijo que fuera luego de su pertenencia (Génesis 16:1-6). ¿Resultó? Jamás; normalmente no resulta cuando tratamos de hacerlo a nuestra forma y no a la de Dios.

Este, definitivamente, no era el Plan de Dios para Sara…
¿Qué actitud debemos nosotros aprender acorde al Salmo 33: 20-22 y al 46:10, cuando nos encontremos en una situación semejante de espera?

33:20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
33:21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
33:22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.

46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Pero sigamos nuestra historia, Dios le concedió a Su tiempo, a Su Tiempo perfecto, el tan esperado hijo, ya para entonces un verdadero Milagro del Altísimo, Maravilloso e Increíble.
Génesis 21:1-3 nos relata:

21:1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. 
21:2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.
21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

¿Qué maravilloso contar con un Dios que la misma Biblia nos revela en Génesis 18:14:

18:14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 

Y en Salmo 147: 5 nos añade:
147:5 Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder;
Y su entendimiento es infinito.

En el evangelio de Lucas 1:37, nos maravillan las palabras cuando nos repiten:

1:37 porque nada hay imposible para Dios.

Sabemos que nuestro Dios nos puede dar tres respuestas a nuestras oraciones: SI, NO o ESPERA, ahora no es el mejor momento para tu respuesta, no es el tiempo apropiado.
Dice el Salmo 34:17 y el 145:18-19:

34:17 Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.

145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,
A todos los que le invocan de veras.
145:19 Cumplirá el deseo de los que le temen;
Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

Para todo y en todo tiempo, debemos ser agradecidos, entendiendo que Dios tiene un Plan perfecto para cada una de nosotras y que éste es el que más nos conviene.

No tratemos de ayudar a Dios, te aseguro que  lo dañaremos.
No nos cansemos de esperar, Dios  tiene Su Tiempo.
Y a Su Tiempo, cuando recibamos Su respuesta… Nos gozaremos y alegraremos en Él, le Alabaremos porque:
¡Cuán Grande y Poderoso es Nuestro Dios, no hay otro como Él ni lo habrá!
Solo  entonces… lo entenderemos.