Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
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martes, 16 de julio de 2013


Control Absoluto

Por  Yoli de Mallén

Son muy pocas las personas que he conocido que pueden subir en un avión, sobretodo en un viaje de más de 6 horas, y  que pueden decir “Yo no me asusto”; “nunca he pensado que pudiéramos caernos”. Son aquellos que depositan su confianza en un piloto que no conocen; que no saben NADA sobre él, ni como persona ni como profesional. !Los felicito!

Pues yo entro en el grupo de la mayoría restante a ese pequeño grupo de valientes que acabo de mencionar.

Yo me subo a los aviones, porque no hay otro tipo de transporte más rápido que me pueda llevar a mi destino y definitivamente es lo más práctico de hoy día y aunque parezca mentira, bastante seguro. Pues son mucho más los accidentes en tierra que los que ocurren en el aire.

Pero la verdad no deja de ser impresionante ver ese tremendo aparato tan exageradamente grande y pesado, cómo puede elevarse y despegar y volar llegando a tomar tal velocidad y tal altura.

Por otro lado confiamos a la fuerza en un capitán o piloto de la nave, un hombre que no conocemos nada sobre él, ni si está deprimido, enfermo, o con problemas en su matrimonio; ni su capacidad o preparación sobre el manejo de aviones. 

Antes de despegar el avión, podemos observar claramente el SILENCIO que reina en todo el avión; todo el mundo se absorbe en su interior, algunos se entregan a Dios y oran, otros quieren arreglar cuentas con su conciencia, todo se detiene, un gran silencio reina, todo se apaga, hasta las luces internas, los sonidos, aparatos electrónicos, avisos etc. Todo está en calma, calma y silencio absoluto…hasta que el avión despega.

Ya cuando adquiere una altura esperada o prevista, vuelve todo a la “supuesta normalidad”... hasta tanto avisen que hay  turbulencia o mal tiempo y que tienen que amarrarse los cinturones y permanecer sentados… este momento es otra cosa;  vuelve el silencio general, los rezos o los gritos, dependiendo del movimiento ocasionado dentro del avión.  Es aquí cuando la situación se torna “color de hormiga” como suele decirse cuando se pone la cosa difícil, es cuando la tensión aumenta.

Pero me pregunto…
¿Por qué tenemos que esperar sentirnos tan impotentes y fuera de todo control para entregarnos a la buena voluntad de Dios?

¿No es el mismo Dios que tiene el control de lo que pasa en los cielos, el mismo que el de la tierra?

¿Solo si nos sentimos impotentes es que le permitimos al Señor tener el mando de nuestras vidas?

¿Por qué no depender de Dios en todo tiempo, así como lo hacemos en estos momentos difíciles?

Si entregamos nuestra vida a Dios como nuestro Piloto, Capitán y Guía…
¿Por qué no nos rendimos a Él como cuando nos montamos en un avión?
1er Libro de Crónicas 29:11 al 13 dice:

29:11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.
29:12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.
29:13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.

Si pudiéramos… con un poco de imaginación veríamos nuestra vida como un VIAJE, donde dependemos del mejor Piloto (nuestro Señor Jesucristo) el único que nos puede llevar al destino final; la eternidad. Con total seguridad, pues NO hay otro.

Pudiéramos decir como dijo el apóstol Pedro en Juan 6:68 al 69,
6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
6:69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Dependemos solo de Él.

Confiamos plenamente en Él.

Nos sentimos seguros solo en Él.

¿Habrá turbulencias en nuestras vidas?
 Claro, pero aún así seguimos en sus manos, El no ha dejado de tener el control, la guía absoluta.

Solo Él sabe, cuando hay tribulación y cuando hay sosiego y calma.
Juan 16:33 dice, palabras de Jesús,
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Este nuestro “Viaje de la vida” comienza en el momento en que fuimos engendrados por la misericordia de Dios y termina cuando cerremos los ojos aquí y lo abramos en la eternidad.

Salmo 48:14 dice
48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.

Este,  nuestro VIAJE de la vida,  será placentero según confiemos en nuestro Salvador.


¡Buen Viaje!

lunes, 6 de mayo de 2013



Con Dolor…Pero Sin Quejas

Por Yoli de Mallén

Cuando uno puede ver “La Poderosa Mano de Dios” trabajando a tu favor; no creo pueda venir a tu corazón otra cosa que un deseo ferviente de hacer todo, como Jesús mismo lo hubiera hecho.
Isaías 53:7 nos dice, hablando de SU Sufrimiento:

“Angustiado El y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”

En un momento de mi vida, sin saberlo, sin programarlo, sin esperarlo; en un instante por causa de un accidente automovilístico, pasé de ser una persona en condiciones normales, a una persona que empezaba  todo de nuevo, otra vez; podría decir que estaba en “menos cero”.

Comencé en una cama de posición donde me tenían que ayudar a moverme las manos, los pies, el cuerpo; me daban la comida, me bañaban, me ayudaban a peinarme, me pusieron “pampers” ( bastante difícil esta parte, por cierto). Necesitaba ayuda de otros para TODO…definitivamente para TODO.

Meditaba sobre lo que Dios había hecho conmigo, al permitirme quedar con vida de esa aparente tragedia.
 En mi corazón estaba realmente gozosa con la decisión de mi Señor al haberme permitido entrar en SUS Planes y Propósitos; llegué a la decisión de que ya que estaba  viviendo “días extras” trataría por todos los medios posibles de darle toda la Gloria a mi Gran Dios, al único que lo merece, mostrando una actitud y conducta ejemplar (como Jesús hubiera hecho),  ante la situación que se me presentaría de aquí en adelante experimentar.

Ya no podría contar con mi autosuficiencia; sabia que nunca me harían las cosas como yo las hubiera hecho ; es más posiblemente ni siquiera como me agradaban pero era evidente que  necesitaba a los demás, inevitablemente;  por tanto NO daría lugar a las QUEJAS, sino a un corazón totalmente AGRADECIDO y CONFORME, Paciente, mostrando el Gozo de mi Señor.
La epístola a Santiago 5:4 nos dice:

“Hermanos no os quejéis unos con otros, para que no seáis condenados; he aquí el juez está delante de la puerta”.

Mi corazón solo anhelaba ver las cosas positivas y buenas que el Señor me estaba otorgando,  ser como el único leproso de los 10 que fueron sanados que volvió a los pies del Señor a darle las gracias, como nos dice en Lucas 17:16:

“Y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole las gracias”.

De cero movimiento, he ido pasando poco a poco y con la ayuda de tantas almas misericordiosas que Dios ha puesto en mi camino diario; he ido  logrando muchas cosas. Aún aquellas cositas que damos por sentadas para mí  han sido tremendos adelantos día tras día, paso a paso, literal:

Puedo mover mis manos y piernas.
Puedo caminar.
Puedo ir al baño.
Me puedo bañar.
Puedo comer sola.
Me puedo acostar y hasta levantarme o incorporarme de mi cama sola;   una de las cosas que me resultaron más difíciles lograr.

Por tanto:
Doy gracias a mi Dios cada día, por el esposo que ha puesto a mi lado, que ha hecho mucho más que todo lo que ha enseñado por tantos años a los maridos, de Cómo deben tratar a sus esposas. Mis hijos ya lo habían visto; pero con esto… ahora el mundo lo ha visto actuar.
Sus hechos han hablado mucho más alto que sus palabras.

Doy gracias a Dios por el amor de mis hijos e hijas que sin palabras, han estado pendientes y dándome el apoyo, compañía, resolviendo cada necesidad, dándonos ánimo para seguir adelante.
Han sabido ser ese brazo fuerte de apoyo físico y emocional.
 ¡Gracias por cada uno de ellos!

Doy gracias a mi Dios por el cuidado y atención de  cada persona en la Clínica y cómo nos asistieron a nuestras diferentes necesidades.
A las enfermeras, los camilleros,  a los que limpian, a los médicos, a los que se encargaban de la comida, a los que nos hicieron radiografías o placas, sonografías, tomografías, el personal de la administración… en fin todo el hermoso personal que fue parte de nuestras vidas en esos 9 días internos, donde nos mostraron su interés, amor y cuidado por nuestra mejoría.

Doy también inmensas gracias a mi Dios por cada hermano y familia que con tanta gentileza nos prepararon comida y nos la llevaron hasta nuestro hogar, para que no tuviéramos que prepararla, aliviando nuestra carga e incapacidad. Nos suplieron de excelentes y deliciosos platos, variados y nutritivos cada día.

También debo agradecer a cada hermano y amigo que nos llamó una y 2 y 3 veces para saber cómo seguíamos en nuestra mejoría, no solo locales sino extranjeros y de países lejanos.
A cada uno que sacó de su tiempo y nos visitó, tanto en la clínica como en nuestro hogar. ¡Gracias por su tiempo!

Y no puedo dejar ese grupo tan especial que oró, y todavía oran por nosotros a tiempo y fuera de tiempo, continuamente; con los cuales estamos seguros se ha cumplido lo que nos dice La Palabra de Dios en Santiago 5:15 cuando nos confirma:

“y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará”.

DOLOR…. Sí todavía siento mucho dolor en mi pecho y en toda la espalada; según el diagnóstico será un tiempito largo y lento para la total recuperación de las costillas afectadas por el impacto (del choque), eso aparte de un poco más de tiempo que se añade por  los 58 años que tengo que tampoco me ayudan tanto.

Pero QUEJARME… IMPOSIBLE.

¿Cómo podría quejarme, con tanto por lo que debo agradecer?

¿Y  tú?
¿Estás atravesando hoy, por un tiempo también de DOLOR o tribulación?

Recuerda:
o   Dios lo sabe. (Salmo 139:1.3)
o   Dios está contigo. (Salmo 118:6)
o   Dios no ha perdido el Control. ( Efesios 1:8.10)
o   Si conoces al Dios Todopoderoso, sabrás que todo cuanto sucede en nuestras vidas es permitido por Él y está dentro de Sus planes. (Efesios1:4 y 5)
o   Que no nos ha dado más de lo que podemos resistir y que juntamente  nos dará la salida para que podamos sobrepasarlo. (1 Corintios 10:13, tentación  o tribulación)
o   Que todo obrará para bien a nuestra vida, si conforme a Su propósito hemos sido llamados y le amamos como debe ser. (Romanos 8:28)
o   Que Él  mismo Señor y Dios será nuestro pronto auxilio en nuestras tribulaciones. ( Salmo 46:1)
o   Que nos ha considerado capaces de  sobrellevar  esta situación, y así podremos aprovechar esto  para testificar y  enseñar a otros del gran amor de nuestro Dios y cómo Glorificarle  en todo momento manteniendo el Gozo y la Paz que sobrepasa todo entendimiento. (Filipenses 4:7)

Terminando con la total seguridad y confianza como dice en Filipenses 1:6,

“que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

 Conclusión,
 DOLOR…, tribulación… Sí,  Pero QUEJAS….
¡Imposible!

jueves, 2 de mayo de 2013



Mi accidente y Yo

Por Yoli de Mallén

¿Quién no ha experimentado un accidente?

Les narraré el mío…

Todo sucedió el miércoles 6 de Marzo del 2013, salíamos del  templo de nuestro tiempo de Oración Congregacional e Instituto Bíblico.  Terminamos temprano en la noche, pero nos retrasamos un poco por una conversación pendiente de mi esposo  ( el Pastor) con un joven diácono de la Iglesia.
Fuimos los últimos en salir, pero aún así era joven la noche para llegar a la casa preparar cena y arreglar algunas cositas pendientes para el jueves.

Veníamos como es lo usual conversando, mi esposo y yo, de lo sucedido y lo pendiente; veníamos transitando tranquilamente en nuestro vehículo, eran eso de las 9:30 pm; cuando sin esperarlo por nuestra izquierda en el carril contrario, frente a nosotros,  viene rebasando a un carrito pequeño por la derecha,  un vehículo grande y venía a exagerada velocidad. En su intento de rebasar el carrito se sube en el contén de la acera perdiendo el control, se voltea el carro y es disparado como una bala directamente hasta nuestro carro dándonos de frente un inevitable impacto mortal.

Solo recuerdo haber  visto esa luz del vehículo venir hacia nosotros y oír a mi esposo José decir… “nos dio”…luego un gran golpe.

De ser una mujer en perfecto estado de salud, para mi edad,  pasé en solo un instante a ser el organismo más adolorido e inmóvil que jamás olvidaré.
Todo se había detenido con el golpe, estaba oscuro, no entendía bien en qué lugar de la avenida nos encontrábamos, pero sí sabía todo lo que nos había ocurrido. Pude ver a mi esposo salir del carro a tratar de buscar ayuda y llamar por celular a nuestros hijos para reportarle del accidente.

 Pero yo no podía hacer lo mismo, no podía casi ni respirar, no podía hablar, no podía moverme; un dolor exagerado desde el cuello hasta la cintura me llevó a pensar que tenía todo mi interior completamente destruido,  por lo  que con toda claridad de mente, pensé me quedaba poco tiempo consciente; pues se me iría yendo lentamente la respiración,  lo cual me provocaría un leve mareo por la falta de oxígeno  y allí  terminaría mi vida aquí en esta tierra; y comenzaría mi eternidad  tan esperada.

Fue un perfecto momento para arreglar cuentas y entregarle mi poca vida restante a mi Señor, pedirle perdón por mis pecados sin confesar, darle las gracias por todo lo que me había permitido vivir, porque había llegado el momento esperado donde lo vería cara a cara y todo sería rápido; le di las gracias por la paz, tranquilidad y  confianza con que esperaba esa partida para estar con El y por el Gozo que sentía por encima del dolor tan intenso que sufría.

Esperé y esperé…. Pero no me iba.

Oí a mi esposo que me decía: Yoli tienes que salir del carro pues está botando mucho humo y tememos que pueda incendiarse. Pero yo no podía respirar bien, no podía hablar, no podía moverme, no podía ni siquiera salir del carro por mi misma.

Apenas me quité el cinturón de seguridad y sentí un señor fuerte que me sacó del carro y me cargó hasta colocarme en la acera un poco apartada del vehículo,  que había quedado destrozado tanto en la parte del frente como por la parte trasera.

Allí permanecí inmóvil con extremo dolor y dificultad respiratoria, sin querer que nadie me moviera sino esperando por una ambulancia, que viniera a nuestro rescate. Se acercó mucha gente, la cual solo escuchaba de lejos pues mi dolor concentraba toda mi atención.

Empezaron a llegar conocidos y a tratar de ayudar, llegó nuestro hijo menor que vive muy cerca del lugar, ya mi esposo no estaba solo, pues el también había recibido golpes igual que yo, aunque no parecía estar tan mal.

También llegó nuestro pastor, hijo y doctor Narciso, se sentó a mi lado y sus preguntas me permitieron dar cuenta que parecía que Dios me había dejado, por lo menos por una rato más pues: estaba respirando, difícil, pero lo hacía, no había perdido conciencia, no tenía dolor en la cabeza, no tenía nauseas, no había vomitado, no había heridas abiertas, movía las manos, los pies, con dificultad pero lo hacía. Dentro de lo malo, habían cosas muy buenas que podía lograr.

A Su tiempo, fuimos trasladados por una ambulancia (creo por lo que me dijeron de los bomberos), muy diferente a como se ve en las películas, pues me subieron a una camilla, con una almohada de toalla, y entre tumbos y brincos de la carretera, sin inmovilizador de cuello, sin oxígeno, y no sé si me amarraron pues mis manos venían sueltas… eso sí con la sirena y con José agarrándome la mano sentado en un banquito a mi lado ( siendo el también otro accidentado sin recibir ninguna atención) por fin llegamos a Hospiten.

Allí recibimos como Dios lo dispuso, las atenciones de lugar, los chequeos, exámenes, radiografías, placas, sonografías, tomografías,  todo entre los médicos, hijos, amigos, hermanos en Cristo de ICC y de otras iglesias que nos acompañaron.

Luego de un estudio minucioso llegaron a un diagnóstico  final: tenía 3 costillas fisuradas, un derrame pleural en el pulmón izquierdo, magulladuras en las piernas, pies, brazos, cintura y latera del pecho, vidrios enterrados en la planta del pie derecho, todo debido al impacto del cinturón de seguridad y la bolsa de aire, aparte de la cajuela que cayó sobre mis piernas con el choque.  José  tenía la mano izquierda totalmente magullada e hinchada al igual que una rodilla, totalmente inflamada.

Pero gracias al Señor no teníamos ningún hueso roto, ningún órgano lastimado, ninguna herida abierta,  ningún sangrado (aparte del pulmón).
El versículo del Salmo 139:5 que dice,

“detrás y delante me rodeaste y sobre mí pusiste tu mano, tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí, alto es no lo puedo comprender”




Daba vueltas en mi cabeza, cobrando un significado especial, al poder ver el Milagro que el Señor había hecho con nosotros dos, Su cuidado y protección tan especial, estando tan cerca de la muerte; viendo el carro tan destruido totalmente  excepto nuestros dos asientos, nuestra dos puertas y nuestros cinturones (pues no tuvieron ni  que cortarlos, funcionaron perfectamente), esto fue lo único que sirvió de todo el vehículo ( pues hasta el seguro lo declaró pérdida total).

Ya estando internos en la clínica ambos en la misma habitación, por 9 largos días, pudimos ver claramente; que el Señor tenía propósitos para mantenernos con vida y para estar en ese lugar precisamente al lado de todos quienes nos asistieron.  Me tuvieron que drenar el pulmón por seguir llenándose de sangre, pero luego de esto comenzó una mejoría notable.

Estoy convencida y Gozosa de estar en Su voluntad, de que el Señor me dejó viva por un  tiempo más, definitivamente no era mi tiempo de partir todavía. El fue que lo dispuso así, y le estoy agradecida de corazón.

¡Gracias Señor por mi accidente!

Estoy muy complacida de estar incluida en Sus Propósitos y Planes; por tanto es mi único deseo todos los días que me resten; que desde ya los siento como “Días extras” que pueda ser utilizada por mi Señor.

Que todo lo que hable, piense, haga, pueda ser con solo el propósito de reflejar la Gloria de Aquel que me dio la Vida y la Salvación, al Único y Sabio Dios, mi Amo y Señor, el que reina y reinará por los siglos y los siglos. Amén.

sábado, 19 de enero de 2013



Aprendiendo de Mis Limitaciones

Por Yoli de Mallén

Todos nacemos con habilidades que pueden desarrollarse y llevarnos a lograr grandes cosas y éxitos en nuestra vida; una cantante, un pintor, un músico, un profesional destacado, una diseñadora, un deportista, un escritor, etc.

Peo junto con las habilidades también venimos a este mundo con limitaciones que marcan nuestro ser y nos permiten ser seres más sensibles, menos arrogantes, humildes, capaces de entender el sufrimiento del otro, agradecidos… en fin mejores seres humanos, ejemplo de estos son las limitaciones físicas como; cojo, una  mano seca, ciego, sordo, tarta mudo, con estrabismo y un ojo ciego (como es mi caso personal), diabético, con desviación de la columna, espina bífida con hidrocefalia y también mentales, como algún retraso o un bajo coeficiente intelectual etc.

Pienso que he aprendido mucho más y mejores cosas de mis limitaciones que de mis habilidades. Pues mis habilidades a veces me pueden formar en una persona arrogante, orgullosa, única (a mi juicio) y hasta llegarme a creer como dice el dicho popular: “la última Coca Cola del desierto”.

Todos y cada uno dentro de nuestra exclusividad como criaturas creadas por Dios únicas y especiales; tenemos nuestra formación muy particular y venimos ya con un “Combo” hecho, cada uno muy diferente al otro, aunque  podemos tener algunas cositas en común o parecidas con los demás.

Aprender a aceptarte como eres lleva tiempo; pero si conocemos al Señor, Padre y Salvador Personal, Jesucristo, la cosa se vuelve mucho más sencilla y más fácil. Pues aceptamos haber sido rescatados de la condenación, ya como el primer acto que nos llevará a  sentirnos más que privilegiados e importantes ante la Majestad de un Dios que no tenía por qué elegirnos.

¡Me escogió a mí solo porque le plació! No lo merecía.

También aceptamos que nos hizo de manera perfecta a Su Imagen y Semejanza por tano ante Sus ojos somos tal cual El quería que fuéramos; aparte de que todo en nuestra vida y trayectoria está planificado  con anticipación dentro de Sus planes y con Propósitos, para desarrollar en nosotros toda una OBRA MAESTRA.

Éxodo 4:11 nos revela esto de manera clara:

4:11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? 

Todo esto espero nos sirva de introducción para dónde quiero llegar.

En mi vida ya bastante avanzada, he podido conocer personas con muchas clases de limitaciones, unas me impresionan y marcan más que otras.

Un bello ejemplo que cautivó mi corazón desde que lo conocí es un joven que nació con hidrocefalia y espina bífida, por tanto ha sido paralitico toda su vida.  Es la persona más amorosa, con ánimo de vivir y servir al Señor que jamás he conocido. El conocerlo hace que pase desapercibido su limitación, pues su corazón es  tan grande  como persona, que sobresale a todo su físico.

También he conocido una mujer que con el tiempo, ya adulta, desarrolló una enfermedad en sus ojos quedándose ciega de un momento a otro, de manera irreversible. Pues ella no ha decaído para nada en su ánimo, gozo, servicio en la obra, ayuda en lo que pueda, dispuesta, diestra en computadora y hasta a llevado un programa radial. ¡Ha sido tremendo ejemplo para Mi!

Conocí  una joven ciega y sordo muda que asistió a una conferencia que se ofreció para sordos en nuestra congragación y quedé maravillada, cuando veía como otra sorda le explicaba el mensaje (en Señas) y ella se lo gozaba todo con una cara radiante de felicidad sonriente.

He presenciado personas ene la calle, aún pidiendo en Semáforos,  sin un brazo y sin una de sus piernas, y aún así cuando nos le acercamos para darle algo de ayuda nos responde con una sonrisa amplia y un Gloria a Dios, diciendo: tengo mi esperanza puesta en Dios y un día estaré completo en El.

Cuando existe una limitación es importante, como hemos visto en los ejemplos que cité anteriormente, que aprendamos a seguir adelante, enfrentando nuestra situación y buscando las mejores salidas; que nos puedan sacar victorioso ante la situación y no sumergirnos en la más densa obscuridad de la tristeza y depresión o simplemente cruzarnos de brazo y no hacer nada al respecto.

Esto me llevó a recordar el caso de una joven que compartió conmigo algo muy peculiar y hasta triste, ella era hija de una sordomuda y su mayor anhelo era, entender  lo más  profundo del corazón de su madre cuando le trataba de hablar en señas cosas importantes. Sobretodo si se trataba de darle consejos  y dirección para su vida práctica. No habían podido lograr una buena y eficiente comunicación entre ellas.

Muchas veces pasa esto, aún entre oyentes sin limitación, no podemos comunicarnos debidamente, no podemos trasmitir nuestras ideas con claridad. Y lo peor es que a veces no hacemos nada por mejorarlo, cuando puede ser tan simple.

Todos hemos pasado en algún momento por la experiencia de habernos comunicado mal, hasta con un ser querido; y muchas veces no hacemos  nada por corregirlo.

 Asimismo nos mantenemos en la misma rutina y conformidad en muchas otras áreas, y no hacemos nada al respecto. 
Pero esto no tiene que seguir pasando, o ser siempre así. Hay que aprender, hay que cambiar.

¿Qué podemos hacer?

Si mi limitación fuera la vista; trataría de buscar un lazarillo para que sea mis ojos, contaría mis pasos para no tropezar,  buscaría una computadora especial, aprendería el sistema “Braille” para leer, usaría un bastón, sacaría ventajas de mis otros sentidos en buen estado, conseguiría un perro amaestrado si fuera necesario etc.

Si mi limitación fuera estar sorda, aprendería el lenguaje de Señas con todas sus palabras para facilitar mi comunicación con los demás, aprendería a leer los labios, buscaría consejos sabios, aprendería a leer y escribir, así podría leer libros interesantes y comunicarme con el mundo oyente que no me entiende, sacaría ventaja de mis otros sentidos  etc.

Si fuera  una limitación, donde pudiera mejorar mi condición con terapias, ejercicios, masajes, dietas, no vacilaría en investigar para alcanzar mi mejoría.

Debemos seguir adelante y no sentarnos a sentir lástima por nuestra condición, derrotados. Siempre podemos mejorar y nunca será tarde para empezar, aún por mayores  o viejos que seamos.

He tenido un propósito que trato de cumplir en mi vida y es;”cada día aprender algo nuevo”.
Puede ser; una palabra en otro idioma, un  buen consejo, una receta fácil, un versículo transformador, una forma práctica de organizar algo, cómo conservar mejor los alimentos, ideas de limpieza efectiva, una medicina casera, cualquier cosa nueva que no sepa.

Creo puede ser una buena meta para comenzar cualquier año nuevo, añadir conocimiento a nuestra vida y hacernos mejores seres humanos. La Epístola a Tito nos dice,

3:14 Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto.

Todo lo que pueda acercarme y mejorar en mí la Imagen del Dios que represento, sería una tremenda Bendición para mí y para los demás con quienes comparto mi vida.

¿Qué puede haber de malo el intentarlo?

miércoles, 12 de diciembre de 2012




Dad Gracias en Todo
Por Yoli de Mallén

No se cuantas veces he visto, leído y re leído este versículo de 1 a los Tesalonicenses que dice así:

“Dad Gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Pero aún así no lo cumplo del todo, no sé si a Uds. le pasa pero a mí sí.

Trato con mucho esmero de agradecer a mi Señor por las cosas que me pasan, si son buenas y placenteras, ¡Claro! Que le agradezco a mi Padre el habérmelas concedido. Pero,  no siempre le doy gracias a mi Señor por las cosas negativas que padezco, sino  que  le pido que me de fortaleza y me ayude a pasarlas; y si está en Su Voluntad me las quite.
Pero rara vez me siento en disposición de darle Gracias por tenerlas y padecerlas.

¿Te ha pasado a ti también?

Pues tengo para decirte que debemos hacerlo y continuamente, pues en el verso no se especifica cuales son aquellas cosas por las cuales debemos dar Gracias, sino que nos manda a  darle Gracias en Todo.

Hace unos días participé con un grupo de ancianas en su tiempo de oración, como acostumbro, pero esta vez nos dedicamos a darle las Gracias a nuestro Señor y Dios por todas aquellas cosas que a nuestros ojos nos parecían negativas y no tan buenas. Fue un tiempo muy pero muy especial, me imaginaba que el Señor estaba sonriendo y complacido con nuestra actitud de Conformidad y aceptación de su Voluntad  para con nosotras, en cada una de las situaciones que le planteamos.

 No le pedimos su solución.
 No le pedimos su ayuda.
 No le pedimos que nos lo quitara o resolviera.

Solamente le dimos las Gracias y le dijimos  que entendíamos que  El tenía el Control de todo, que tenía un propósito,  por tanto no nos íbamos a preocupar por ello, pues comprendíamos que era lo mejor en nuestras vidas en este momento.

Puedo mencionarte algunas cosas que nos motivaron a darle las Gracias a nuestro Dios, lo hago para que notes que no eres la única llena de problemas y te animes a hacer lo mismo. No te arrepentirás.

Algunas de nuestras oraciones fueron:

1.    Gracias por mi problema de asma y alergias desde pequeña.
2.    Gracias por el hongo en la uña que no puedo controlar.
3.    Gracias porque no han llegado los papeles legales que esperamos y necesitamos con urgencia.
4.    Gracias por mis dolores de espalda, cadera y hombros.
5.    Gracias por la fiebre de mis nietos.
6.    Gracias por los problemas de oído de tantos años y no hay explicación alguna.
7.    Gracias por el colesterol.
8.    Gracias por  los problemas de tiroide.
9.    Gracias por los dolores de cabeza o migraña, tan seguidos.
10. Gracias por los problemas intestinales que sufro.
11. Gracias por los dolores de estómago y mala digestión.
12. Gracias por mi problema de desprendimiento de retina y la pérdida de visión y estrabismo, de mi ojo derecho.
13. Gracias por haber sufrido problemas en mi sistema nervioso y tener que medicarme de por vida para estar en condiciones normales.
14. Gracias por mi nieto  ser un niño autista.
15. Gracias por el problema de discordia familiar que tengo.
16. Gracias por mi hijo con síndrome Down.
17. Gracias por el accidente en la rodilla que no me deja caminar bien.
18. Gracias por tener glaucoma en mis ojos.
19. Gracias por mis ataques de epilepsia.
20. Gracias por el choque del vehículo, y no tener seguro para cubrirlo.
21. Gracias porque me descubrieron células cancerosas.
22. Gracias por esta enfermedad que me ha postrado a una cama.
23. Gracias por que no puedo caminar, soy paralítica.
24. Gracias por que he perdido la vista que antes tenía, y es un caso irreversible.
25. Gracias porque quedé sorda luego del golpe que recibí
26. Gracias por la quemadura de segundo grado que marcó mi brazo para siempre.
27. Gracias por el robo de mi doble sueldo cuando más lo necesitaba.
28. Gracias por la golpiza que recibí, cuando trataron de robarme el celular.
29. Gracias por la gripe que tengo y los dolores del cuerpo y fiebre tan horribles.
30. Gracias por que no tengo trabajo.

Son muchas más las cosas por las que podemos darle Gracias a nuestro  Amo, Señor y Salvador, a nuestro gran Dios Todopoderoso.

Cuando nos entregamos a El,  para Salvación, El nos compró por precio, pagó con Su Preciosa Sangre por nuestra vida, así que NO es nuestra.

El puede hacer con ella lo que le parezca, y no somos nadie para impedírselo.

¡Aprendamos a dar Gracias… pero Gracias en todo!