Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
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lunes, 5 de marzo de 2018

Cristo, mi roca







¿Has jugado alguna vez el juego infantil:
 Piedra, papel o tijera?
¿Cuál es el más fuerte, o el que siempre puede ganar?
Claro está que es la piedra, si algo cae sobre ella se quiebra o lastima, y si ella cae sobre el objeto, lo destruye.

Imaginemos una gran piedra o roca…
¿Qué características vemos en una roca?
Una roca se caracteriza por su fuerza, firmeza, capaz de aplastar o destruir, no se rompe o quiebra aún ante la adversidad, si es una cueva sirve de refugio seguro contra cualquier mal tiempo.

¿Quién es la Roca, según la Palabra de Dios?
Dice 1 Corintios 10:4
10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 
La roca es Cristo. MI Salvador, mi Señor, mi Amo.
2 Samuel 22:2
22:2 Dijo:
Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; 
La roca es Jehová, Dios, mi Creador, mi Rey.

¿Cómo debe ser mi relación con mi roca, que es Cristo?
Mateo 7:24-25 nos dice claramente.
7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

1.    Cualquiera-  todo el que quiera, no hay acepción.
2.    Debemos oír la Palabra de Dios.
3.    Obedecerla, hacer lo que se nos manda.
4.    Para Ser sabias, ser una mujer prudente.
5.    Edificar nuestra casa: (sobre la roca que es Cristo)
a.     Nuestro Ser-  somos templo del Espíritu Santo, somos la casa de Dios y necesitamos mantener una relación firme y fuerte, una comunión íntima con nuestro Salvador. Que nuestro Dios siempre ocupe el primer lugar en nuestros corazones, por sobre todas las cosas. Debo mantener una vida de estudio y oración diaria para escuchar la voz y la guía de mi Señor, y estar dispuesta a la obediencia incondicional.

b.   Nuestro Hogar (familia)- como hija, esposa y madre, tengo responsabilidades que debo cumplir delante de mi Dios, según las prioridades que me ha asignado:
Debo como hija; obedecer y respetar a mis padres y cumplir mi rol mientras este bajo su techo soltera. Estudiar y adiestrarme para cuando sea esposa, madre y administradora de mi hogar.

Debo como esposa; someterme a mi marido, amarlo, respetarlo, servirle y honrarlo como mi autoridad, es mi cabeza, puesta por Dios. La mujer se sujeta a su marido en todo.
Luego, por orden, debo como madre; amar y educar a mis hijos siguiendo los preceptos de la Palabra de Dios guiándolos a los pies de Su Salvador y Su Padre Dios.
Y por último, debo ser una buena administradora de mi casa; conociendo todo el manejo y movimientos que en ella se realizan. Solo entonces puedo ocupar algún ministerio dentro de la iglesia para servir a mi Dios y ser bendecida.

Si altero el orden de mis prioridades, empezarán los problemas en mi hogar. Pero si los mantengo…


6.    No importará si desciende lluvia, ríos, soplan vientos… no importan el problema cualquiera que sea que venga a nuestra vida (económico, de salud, espiritual).
7.    No caeremos, es una promesa.
8.    Porque estaremos aferrados a la Roca fuerte, estaremos bien fundados. Nada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro:
ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada…
Romanos 8 35-39.

¿Cuáles beneficios tengo con Cristo como mi roca?
El Salmo 71:3 nos dice claramente lo que es la roca para mí.
71:3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme,
Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

1.    Es mi refugio:  me protege, me cuida.
2.    Es el lugar donde yo puedo recurrir continuamente: está siempre a mi lado, oye mi oración, suplicas, conoce mis situaciones.
3.    Es mi Salvador, me puede salvar de la condenación eterna, y me perdona todos mis pecados.
4.    Es mi roca de seguridad: que me ayuda a mantenerme firme en Sus caminos.
5.    Es mi fortaleza: mi fuerza para sobrellevar todo lo que me acontezca.
Qué más necesitamos……nada más.
¡Con Cristo estamos completos¡


miércoles, 2 de marzo de 2016

  Decisiones…
                     

   
No podemos comenzar a hablar sobre algo que no sepamos con certeza lo que significa.
Por lo que Decidir,  según el diccionario Larousse significa: determinar, decidir de todo sobre una cosa, resolver, acordar, tomar partido, decretar, deliberar, escoger,  hacer una resolución definitiva.

Entendiendo esto podemos aceptar y estar de acuerdo cuando digo que desde que nacimos nos han enseñado a decidir a  tomar decisiones…

Al principio las tomaron por nosotras, tales como: dónde nacer, el médico o el pediatra, la ropa, comida, paseos, escuela, iglesia, creencias etc.
Pero a medida que fuimos creciendo esas decisiones fueron siendo parte de nuestras responsabilidades y las que conforman nuestra vida hoy.

Y si no te has dado cuenta observa un poco:

  1. La decisión al elegir tu ropa, dice y habla de ti, puedes representar una joven o mujer pudorosa y casta o hasta una ramera.
  2. La carrera que eliges a estudiar, te llevará al conocimiento de esa materia y será todo lo que atenderás en tu vida será en torno a tu conocimiento; si eres dentista, atenderás y mirarás la boca y  los dientes de todo el mundo….si eres oftalmólogo, observarás con mayor atención los ojos de las personas…. Si eres costurera, verás los detalles de las costuras y terminaciones de la ropa…si eres profesora, enseñarás a todo el mundo.
  3.  Si decides por un buen compañero y esposo, tu vida podrá experimentar, aún sus altas y bajas que siempre hay, un matrimonio lleno de dicha y felicidad, donde ambos luchen por los mismos ideales y principios establecidos por el que Diseño el matrimonio.
Pero si por el contrario decides por un compañero no tan ideal…..siento decirte que por más que intentes ya llevas la triste experiencia de un fracaso sobre tus hombros,  y eso es algo triste y desagradable que marca tu vida y la de tus hijos, si los tuviste.

Una buena y sabia decisión puede traer bendiciones, así como una decisión incorrecta puede traer maldición a nuestra vida. Esta puede ser pasajera o temporal, pero también puede ser definitiva y eterna.

No es cosa a la ligera el DECIDIR, debe llevar cierto estudio, y tiempo. Y si eres creyente, como yo, debe llevar sobretodo mucha oración y dirección de nuestro Padre Dios.
El Señor, en Su Palabra,  también nos deja la oportunidad de elegir y decidir;  aquí solo menciono tres ejemplos:

  1. Deuteronomio 30:15 y 19
30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; 
30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 
  1. Jeremías 21:8
21:8 Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte. 

  1. Apocalipsis 3:15
3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 

Una correcta decisión puede traer beneficios a tu vida, beneficios para esta vida y para la vida eterna.
Si has decidido por tu vida eterna junto a Cristo, y te has convertido y has obtenido la Salvación de tu alma…. Has hecho la mejor decisión de tu vida.
Pero si por el contrario no has pensado ni siquiera en esto, tu futuro eterno no es bueno.

No nos apresuremos en tomar decisiones a la ligera y más si estas nos han de marcar definitivamente.

Si somos creyentes, tenemos el mejor aliado, nuestro Salvador, Su Palabra y Su guía, y contamos con la Oración, la mejor arma para cualquier decisión a tomar, pues ella viene acompañada de Paz y seguridad a nuestra alma.

Si no eres creyente, estas muy solo, temeroso e inseguro….
Yo estuve así, pero ya no más, estás a tiempo de Decidir.

Decidir, a veces  no es fácil ….. pero es definitivamente necesario.




viernes, 11 de diciembre de 2015

      El Vaivén de la Vida
                                          

                                         
¿Quién no ha sentido la tremenda experiencia de balancearse en un columpio? Si eres adulta, estoy segura que lo has experimentado y si aún eres niña o joven,  si no lo has hecho, te aseguro que lo harás.

Es una experiencia única; te  sientes volar en el aire, recibiendo las caricias de la brisa en tu cara y el resto de tu cuerpo, te mueves hacia adelante y hacia atrás…. Te impulsas,  Y vuelves al principio.

Puedes ver las cosas como se mueven a tu lado, y mientras más alto subes, mas cosas puedes ver. Tu cuerpo no parece que pesa, pues caes al vacío y te elevas con gran facilidad, te hace sentir que eres muy liviano.

A veces comparo mi vida cristiana y mi comunión con Cristo, con el movimiento de un columpio:
Es un ir y venir.
Es un acabar y volver a comenzar.
Es ver las cosas de lejos y a veces muy de cerca.
Es soltarte y dejarte caer por fe y es sentirte sostenida por Jesús y sus brazos poderosos.
Es ver acercarte a los problemas y así mismo alejarte de ellos.
Es una vida en continuo movimiento.
Puede resultar a veces muy divertida.
Es disfrutar de brisas de esperanza que te alivian y refrescan en todo tiempo.
Es una vida de rutina,  pero también de sorpresas.
A veces nos asusta y tememos.
Te hace mirar a la tierra, pero también te hace mirar al cielo.
Sabes bien a quién y a qué aferrarte para no tener una caída.
Entiendes el peligro si no te aferras bien.
Vayas rápido o despacio, harás lo mismo para lo que has sido creado.
Puedes sentirte segura, aún lo alto que subas.
Pero así como todo empieza, todo también terminará.
Al final tu vida se detendrá, y te bajarás del columpio.

Terminarás tu experiencia,  yo me pregunto: ¿La disfrutaste?
¿Te  gustaría que otros tuvieran tu misma experiencia?

Espero cuando veas o te montes en un columpio, puedas meditar un poco en las maravillas de tener a un Salvador tan de cerca que nos cuida, protege,  sostiene, y nos lleva en sus brazos por la vida. Y que puedas dirigir a otros a tener  tan tremenda experiencia.



viernes, 16 de octubre de 2015

          El último Viaje
                               Por Yoli de Mallén


                             
No nos gusta mucho pensar en nuestro último viaje, cuando se trata de la muerte…
No es igual que planificar un viaje o una aventura a un lugar desconocido del que tenemos referencia y hasta fotografías de cómo lucirá.

Pero cuando hablamos de la muerte…… ¡Hay un gran silencio!
Pero qué realidad tan grande el saber que nadie que ha nacido,  será librado de participar de este viaje a lo desconocido, pero tan esperado por el cristiano.

Decía el apóstol Pablo en Filipenses 1:21,
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Nosotros los que hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador y hemos sido elegidos por Su gran misericordia para participar de la vida eterna, tenemos una certeza inquebrantable de hacia dónde nos dirigimos cuando salgamos  de este cuerpo.

Romanos 6:22 nos recuerda,
 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Pero alguna vez te has puesto a pensar, si llegarás a ese momento y todavía darás a los que estén a tu lado la seguridad y el verdadero testimonio de a Quién le has creído y has puesto tu confianza.

He podido estar presente en la gravedad y muerte de hermanos en Cristo de nuestra congregación y lamentablemente en sus días finales los he visto llegar a maldecir, mentir y hasta negar sus creencias, habiendo sido en años anteriores cristianos aparentemente genuinos.

Sin embargo he podido también presenciar los últimos días de otros hermanos queridos,  que todavía han sido capaces aún en su dificultad de hablar, llegar a decir desde lo más profundo de su corazón: ESTOY LISTO.

No puedo dejar de pensar que mi mayor anhelo si el Señor me deja más años de vida y llego a ser una anciana de muchos años, es que todos mis hermanos, amigos, hijos, nietos, pastores y familiares puedan decir con certeza y claridad: “Ella es una cristiana de verdad.”

Que pueda decir como el apóstol Pablo a Timoteo, (2 Tim.4:7)
 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Qué mi testimonio sea firme hasta el final, que no flaquee, que no haya ninguna duda, que no traiga confusión a nadie, que mi último hablar, y hasta respirar deje ver mi convicción de hacia dónde voy.

Que pueda reflejar el gozo genuino y sin temor del cuidado que tendré de un Padre amoroso que me llevará por la sombra de la muerte y no me dejará sola ni un segundo del viaje.

Que todos puedan gozarse de que al partir voy a la presencia de mi Dios y Salvador Jesús, que estaré en sus brazos, que lo veré cara a cara y que no deseo otra cosa más que así sea.

Que pueda entonar aún sin aliento las últimas palabras de esa canción que termina diciendo: “Ha sido largo el viaje…. Pero al fin llegué”.
Amén y amén, que así sea.





sábado, 6 de junio de 2015

Contra  Corriente

                                                                                                   

¿Has experimentado alguna de las situaciones que narro a continuación?
A.   Un gran número de personas camina rápidamente en una misma dirección; pero resulta que tú te diriges hacia el otro lado  y tienes que escurrirte y pasar ente todos los que vienen de frente.
B.   Has estado en un bote con motor nadando en contra de la corriente, contra las olas y la brisa.
C.   Has caminado enfrentando un fuerte viento que casi te domina.

Cuando nos convertimos  a  Cristo, nuestra vida toma un giro contrario al que venía, si antes caminaba en una dirección; ahora me volteo totalmente opuesto  y vamos hacia el otro lado.
Si antes caminábamos con el mundo, haciendo todo lo que el mundo me demandaba;  ahora lo enfrentamos.

 Porque Dios y el mundo son opuestos.
Efesios 2:1-2 dice,
 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

Entendemos por la Palabra de Dios que ya no somos del mundo,
Juan 15:19 dice,
 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Juan 17:15 dice,
Ya no estamos sujetos al mundo y a sus demandas, ni a sus principios, ni a sus modas, ni a sus directrices.
Ya el mundo no nos moldea, ni domina.

1 Juan 4:4 dice,
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Ahora tenemos una capacidad de enfrentar, de ir en oposición al mundo.
1 Juan 5:19 dice,
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

¡Somos diferentes!
Vamos nadando en un mundo en contra de la corriente, así como lo hace el Salmón. Recordemos que  el salmón es un pez que pasa la mayor parte de su vida adulta en el mar,  pero remonta cursos de agua dulce para desovar,  en los mismos lugares donde ellos nacieron.
El Cristiano es como el salmón cuando va a desovar, va  en contra de  la corriente por difícil que sea su travesía, con tal de lograr su meta y llegar a su destino final.

Con Cristo de nuestro lado, podemos enfrentar todo tipo de tribulación o problema que se avecine,  NO estamos solos, tenemos Su fuerza, Su poder, Su ayuda. Podemos atravesar y salir victoriosos en cada situación por difícil que sea.
Pudiéramos aparentar estar solos con todo el mundo en contra… pero,
Romanos 8:31 nos recuerda,
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 


Somos diferentes, hablamos diferentes, creemos diferentes, caminamos rumbos diferentes, nos vestimos diferentes, actuamos diferentes.

¡Gloria a Dios que voy del lado de Cristo y no de la mayoría!
El mundo va en oscuridad…… yo voy en Luz.
El mundo va a la perdición……..y voy a la Salvación.
El mundo va sin rumbo…….yo sé el camino.
El mundo va a la muerte…… yo voy a la vida.
El mundo va ciego….. ahora yo veo.

Andar con Cristo en contra de la corriente, no es un problema…..

Es más que una bendición.

viernes, 24 de abril de 2015

¿A Quién No le gusta Viajar?

Por Yoli de Mallén


Creo que todos los que hemos experimentado un viaje, entendemos que viajar resulta una experiencia maravillosa e incomparable.

Pues aprovechando esta vivencia de muchas tan personal y peculiar como es “Viajar”, trataré de hacer una comparación muy pálida pero interesante con respecto a la “Salvación” personal que algunas hemos recibido.

Planearemos un viaje imaginario juntas, un viaje en avión y observaremos cada paso detalladamente:

1.     Lo primero es tener un Destino al cual deseamos llegar,  ya sea un país, un lugar especial… y en nuestra comparación,  tenemos el cielo o la eternidad con Dios, como destino final.

2.     Debemos adquirir nuestros boletos personales, son indispensables para permitirnos montar en el avión.  Así también necesitamos tener nuestra entrada al cielo, debemos  haber adquirido la Salvación Personal que es solo a través de la obra de Cristo y su muerte en la cruz. De otra forma, ni siquiera empezaremos el viaje.

3.     Solo algunos viajarán con nosotros en el avión, el viaje no es para todos. Así también la Salvación es para algunos… muchos son llamados y pocos los escogidos.

4.     Entramos al avión y ponemos nuestra total confianza en el piloto, que nos llevará y guiará al destino final. Así es nuestro Guía, Amo y Señor Jesucristo, nuestro capitán y piloto a quién le hemos confiado nuestra vida, es el único que nos puede llevar al destino final. Jesús dijo “Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie viene al Padre  sino por mi”.

5.     Nos sentamos en nuestro asiento asignado, y el avión despega. Vemos el mundo de manera jamás vista, tenemos otra perspectiva, lo vemos desde arriba, desde lo alto, en general, todas las cosas que no habíamos jamás visto se pueden apreciar. Así cuando nos convertimos vemos todo diferente, nuestros ojos ya no ven igual, podemos ver un mundo en oscuridad que se pierde sin la Luz de Cristo para alumbrarles.

6.     Experimentamos un gozo y alegría indescriptible a medida que nos acercamos a las alturas cerca de las nubes, es un paisaje maravillosamente  hermoso, parece que jugamos entre algodones gigantes. Así nos gozamos cuando pensamos en la Gloria venidera y cómo será esta nueva vida junto a Cristo, en el cielo, en la eternidad.

7.     Ya en vuelo, nos vamos acomodando y acostumbrando a este nuevo cambio, nos relajamos, reclinamos nuestro asiento, leemos algo, comemos etc. Así nos vamos acomodando en nuestro andar con Cristo, en nuestra nueva vida como cristianos, vamos haciendo cambios y también podemos hasta caer en la rutina.

8.     De pronto sin esperarlo, viene la “Turbulencia”… el avión se mueve de forma irregular, es donde nos sentimos temerosas, vemos nuestra vida tan frágil y dependemos solo del capitán o piloto.  En nuestro andar con Cristo también tenemos Turbulencias, es donde aclamamos a las promesas de Dios, cuando vienen esos problemas imprevistos a nuestra vida,  es cuando acudimos a Jesús como  nuestra Fortaleza,  Nuestro Pronto Auxilio,  Nuestro Defensor y Ayudador,  el Consolador, es entonces que nuestra fe aumenta y maduramos, nos hacemos más fuertes y resistimos.

9.     Toda Turbulencia tarde o temprano…pasa y volvemos a la normalidad o la tranquilidad, continuamos nuestro viaje. También pasa con nuestro andar cristiano,  las tribulaciones pasan. Pero no podemos olvidar que pueden venir otras turbulencias o tribulaciones más… y que pueden ser más o menos fuertes,  las cuales debemos resistir y sobrepasar, saliendo victoriosos.

10.   El vuelo así como la vida siguen su rumbo determinado… y tomando el tiempo señalado por el capitán.

11.   Al final, nos avisan del pronto aterrizaje, debemos prepararnos; abrocharnos los cinturones, recoger la bandeja, enderezar el sillón, apagar el celular etc. Si recibimos señales claras de que estamos cerca del final de nuestras vidas,  debemos aprovechar también y prepararnos lo mejor posible; dejemos cuentas claras, estemos en paz con todos, perdonemos, preparémonos para nuestro encuentro con nuestro Salvador Jesús cara a cara.

12.   Y así aterrizamos, qué gozo es llegar…
       Así también un día llegaremos a la eternidad…
       Un día nuestro viaje acabará.


¡Buen Viaje!

miércoles, 18 de febrero de 2015

   Mi Verdadera Vida
                     

                 (Testimonio de Conversión de Yoli de Mallén)
                     
Estaba casada con el mejor marido del mundo:  buen mozo, amoroso, amigo, buen padre y profesional con trabajo.

  Vivía en mi casa propia,  en un buen residencial.
Tenía una hija preciosa y estaba esperando mi Segundo hijo.
Había viajado, y tenía todo cuanto podía desear: dinero, amigos, antojos…

¿Por qué no era feliz?

No lo entendí hasta que  tuve un encuentro personal con mi Cristo.
Se nos predicó la Palabra de Dios, a través de un primo y socio.
Y esa noche por la misericordia de Dios, se nos abrió el entendimiento.

El saberme pecadora e inmerecedora del cielo, y que si el Señor venia por su iglesia… yo no iba… información que nunca había escuchado antes,  fue suficiente para que el Señor obrara en mi Corazón y tomara la decisión de entregarle mi vida a El por completo.

El vacio, desasosiego y falta de paz,  que tenía antes fue trasformado en un Nuevo Corazón, y una VERDADERA VIDA.
 Ahora experimentaba la llenura del Espíritu Santo y su fruto de gozo, amor, paciencia, fe,  benignidad, bondad, mansedumbre, paz, y templanza; gobernaban mi vida y mi corazón.

Ahora a medida que estudiaba la Palabra de Dios, entendía mi presente, mi pasado, mi futuro, el propósito de mi vida y el gran amor de Dios a mi favor.
Entendí la obra de Cristo y su muerte en la cruz,   como único medio de alcanzar salvación a mi alma y perdón a mis pecados.

Mi marido y yo tuvimos el privilegio de nacer de Nuevo el mismo día y desde entonces no ha cesado nuestro amor, servicio y dedicación por nuestro común Dios y Salvador.

A poco tiempo, de creyentes, mi esposo se dedicó a tiempo completo a la Obra como pastor,  comenzando la Iglesia de Convertidos a Cristo; y mi único deseo es y será no serle jamás de tropiezo para que pueda  él cumplir fiel su ministerio, del cual me siento honrada de compartir a su lado.

Solo tengo como meta,  poder terminar la carrera a su lado y que ambos podamos ser hallado fieles, ante nuestro Salvador, con nuestro trabajo y desempeño; cumpliendo  cada uno en su área con su  rol correspondiente. Yo como ayuda idónea y él como siervo del Señor.

Sé que dentro de los planes divinos estaba el unirnos en matrimonio, así mismo, juntos nos llamo a conversión;  nos ha dado  una Hermosa familia llena de hijos y nietos;  y nos ha dado una vida de trabajo juntos en la obra de Cristo.


Y todavía más, pasaremos juntos la eternidad…  díganme Uds. Si esta no es la ¡Verdadera Vida!