Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
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viernes, 23 de noviembre de 2012




Hagamos el Bien

Por Yoli de Mallén

¿Cuánto bien podemos hacer en esta vida?
¿Dependerá del bien que hagan conmigo?
¿Dependerá de cómo me siento?
¿Dependerá si tengo  o no dinero suficiente?
¿Dependerá si soy joven o vieja?

Cuando Dios me dice en Su Palabra, en 2 Tesalonicenses 3:13,
“Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien”

¿A qué será el BIEN que se refiere?
Creo que hay mucho BIEN que podríamos incluir.

Pondré a volar a volar mi imaginación y compartiré contigo todo lo que se me ocurra.
¡Hoy tomaré la decisión de Hacer Bien!

1.    Oraré por todo el  que me lo pida y lo necesite.
2.    Si sé de un hermano o amigo enfermo, lo visitaré o lo llamaré por teléfono.
3.    Si me piden ayuda para una buena causa, cooperaré con lo que pueda.
4.    Si sé de alguien que esta de cumpleaños, trataré de felicitarlo y desearle ricas bendiciones para su vida.
5.    Si me encuentro con un hermano, lo saludaré con el amor que Cristo demanda.
6.    Si veo a alguien que va muy cargado a mi lado, lo ayudaré.
7.    Si van a mi lado, abriré la puerta y los dejaré pasar primero.
8.    Si alguien hace algo por mi, con una sonrisa le daré las “GRACIAS”.
9.    Si me piden algo prestado, trataré de dárselo no pidiéndolo de vuelta.
10. Trataré de ser hospedador, cuantas veces se requiera, y lo haré sin murmuraciones.
11. Si alguien me pide dinero, trataré de darle algo siempre que pueda, aunque no sea dinero.
12. Si llaman equivocado por teléfono, le contestaré con cortesía, respeto y paciencia, es más aprovecharé la oportunidad de hablarle de Cristo  y su amor.
13. Si por alguna razón me hablan o responden mal, permaneceré callada y tranquila sin provocarle a mayor ira.
14. Si alguien me manifiesta su  necesidad, no cerraré mis oídos, si no trataré de ayudarle hasta donde pueda.
15. Si me llaman o requieren, responderé prontamente y de buen gusto y disposición.
16. Si me tropiezan, aceptaré sus disculpas y no me molestaré.
17. Si veo un anciano de pie, aún sea yo mujer, le daré mi asiento.
18. Si puedo servir y ayudar, lo haré.
19. Si algo se cae a mi lado, trataré de alcanzarlo y pasarlo a su dueño.
20. Mostraré gozo y una sonrisa genuina a cada alma abatida que encuentre.

Esto es solo dejar volar mi imaginación en cosas simples del diario vivir.
Y ver cómo podemos hacer BIEN en todo tiempo.
Es un mandato de la Palabra de Dios, para que lo pongamos en práctica y no solo leerlo y nada más.

La Biblia también habla de que no lo hagamos al otro lo que no quisiéramos que nos hicieran. Es un principio que va de la mano con el que mencionamos, pues nadie quiere recibir de continuo mal.
El no cansarnos de hacer bien, nos llevará a experimentar un gozo genuino y duradero, paz, paciencia, a ser bondadosos, y benignos; a vivir una vida en Santidad que Honre y Glorifique al Dios Verdadero.

También nos llevará a sembrar correctamente para después cosechar lo que queremos recibir.

No dilatemos en obedecer la Palabra y la orden de Dios.
Verás cambios en tu vida, cuando empieces a ser una hija obediente.

Te invito a empezar, ahora mismo…

miércoles, 7 de noviembre de 2012




“La que quiere moño bonito… aguanta jalones”

Por Yoli de Mallén

Este refrán que utilizo como título a este artículo es uno que he escuchado desde muy pequeña, sobretodo mientras mi madre me desenredaba el pelo para peinarme.

Luego, yo misma lo utilicé muchas veces con mis hijas mientras trataba de peinarlas y desenredar nudos en sus cabellos; sobretodo si estábamos de prisa para llegar temprano a algún lugar, ya fuere el templo, el colegio o cualquier otra salida con hora exacta.

Pero el refrán:”La que quiere moño bonito… aguanta jalones”, no solo se refiere al tema de nudos en el cabello; tiene un significado mucho más amplio.

Se refiere, a pasar por tiempos no tan agradables, ni placenteros, ni cómodos con tal de la mujer lucir bien o aceptable, en el lugar donde se encuentre, ante la Sociedad que la observa y la examina detenidamente.

Para tratar de darles más claridad a mi definición intentaré hacerles ver, utilizando su gran imaginación en un simple caso en particular.
Imaginemos a una joven casada que recibe una invitación de su mejor amiga para asistir a su boda, que se efectuará dentro de un mes.

Desde aquí comienzan los “jalones” para lograr lucir bien y tener “el moño bonito” ese día.
Veamos algunas cositas (no tan placenteras) a las que ella se enfrentará, “pero todo sea por la belleza”:

1.   Empezará rápidamente una dieta, adiós a las pastas y dulces, pues querrá que su amiga vea que se mantienen en la línea, que no se ha descuidado al casarse.

2.   La elección del vestido a usar en la boda será complicada:
a)   Si es largo y estrecho tipo sirena, no podrá caminar.
b)   Si es con un abierto en la falda, no podrá sentarse cómoda.
c)   Si es escotado, no podrá bajarse frente a nadie.
d)   Si tiene manga estrecha, no podrá subir los brazos con facilidad.
e)   Si se le pega, debe usar faja para cuidad las masitas extras.
f)    Si es estraple, se le marcarán los salvavidas y brazos gordos.
g)   Si es muy desnudo, se morirá de frio.
h)   Si tienen cola, se la pisarán seguro.
i)     Si es una mini falda, necesitará unas medias negras para disimular, aunque se ahogue del calor.
j)     Si es transparente, tendrá que ponerse doble ropa.

3.   Los zapatos deben ser por supuesto, tacos altos, así serán más elegantes; aunque antes de la media noche, tenga que andar descalza o llevar otras sandalias de goma en una fundita o bolsita aparte.

4.   Irá al salón de belleza o se lavará bien su cabello con un buen tratamiento de rico olor; pero luego la llenarán de trencitas y un moño alto bien cubierto de “spray” o fijador. Cuando todo termine tendrá posiblemente que volverse a lavar la cabeza, luego de sacar como una caja de pinchos que no la dejarían dormir ni un segundo, si decidiera dejárselo.

5.   Se arreglará las uñas de manos y pies y las pintará igual al color del vestido, pero luego ya no van con las demás ropas y tendrá que cambiar el color.

6.   Se hará una limpieza de cutis para sacar poros negros y tapados a base de tratamientos, calor, cremas y demás. Se sacará las cejas… !Qué horror!
Pero todo esto es para el día de la boda, untarse bien una base que aguante toda la noche un tremendo maquillaje; sombras de ojos, delineador, pestañas postizas, colorete, delineador de labios, pinta labios, perfume, cremas, y loción del cuerpo, etc.

7.   Todo esto también incluirá un buen baño de agua caliente, donde se afeitará las axilas y las piernas y cualquier otra cosa que considere.

8.   Ya lista, vestida por completo, solo le faltan los largos aretes de presión, que a la hora de usarlos, le duele hasta la muela, de lo que le aprieta la oreja.

Mientras tanto… a diferencia tenemos al esposo; se baña, se cambia, se arregla la corbata y  ¡ya está listo!

Todo lo que hemos mencionado parecería ser para una sola ocasión… ¿Pero es solo para un día?
¿Cuántas veces repetimos esto las mujeres para tratar de estar acordes y lucir bien ante la sociedad y el mundo que nos rodea?

Cada día la mujer se introduce y participa de más y más “jalones”, padecimientos y sufrimientos para ser aceptada por el resto.
Desde que nacemos:

A.   Nos perforan las orejas para tener aretes y vernos femeninas, sin que nos confundan.

B.   Nos grapan y pegan lazos, bandas y flores más grandes que nuestras cabezas.

C.   Nos visten con encajes, alforzas, piqué, seda cruda, organza almidonada, telas tostadas, cretonas, “todo por la belleza”.

D.  Nos hacen rizos o nos desrizan, nos hacen moños o trencitas.

E.   Usamos pulseras, collares, bufandas, pañuelos, carteras (cada vez más grandes y pesadas).

F.   Nos pintamos el pelo, nos hacemos mechones de colores,  nos recortamos de modalidades diferentes, “todo por la moda”.

G.  Nos amarramos extensiones para cuando la moda es del pelo largo, aunque nos duela la cabeza por tres días.

H.  Y qué decir de las cirugías plásticas… en la cara, labios, cuello, nariz, parpados, senos, vientre, glutios etc.

Pero… ¿Qué pasa con nosotras las mujeres?
¿Es que nos gusta sufrir, que nos torturen y ser mártires?

Pero bueno, las entiendo perfectamente y me uno a la causa, porque estoy dentro del mismo grupo.

Hermanas, debemos buscar por todos los medios, la vida equilibrada.
Proverbios 31:30 dice,

“Engañosa es la gracia y vana la hermosura,
la mujer que teme a Jehová, esa será alabada”.

Debemos ser verdaderas mujeres, y parecerlo; somos del sexo femenino, marquemos una diferencia clara con el hombre del sexo masculino.
Pero cuidado con aferrarnos demasiado con ser aceptadas a un mundo caído y no  en centrarnos a ser aceptadas ante el Dios que nos creó; El cual no mira lo que mira el hombre, sino que mira el Corazón.

Busquemos un equilibrio que nos permita ser femeninas y a la vez, dignas representantes de la mujer que somos; pero también que destaquemos los más bellos adornos y accesorios del corazón que agrada a Dios, que son: la bondad, benignidad, gozo, paciencia, lealtad, fidelidad, amor, paz, templanza, fe… que estos nos resalten lo suficiente para dejar ver la clara imagen de quien representamos; a nuestro Amado, Señor y Salvador Jesucristo.

Solo así le daremos toda la Honra y la Gloria que se merece, y estaremos listas para Su venida, que es ya, “de repente”.

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y que venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lucas 21:34).

Estamos a tiempo…



lunes, 10 de septiembre de 2012




¿A quién sirvo?

Por Yoli de Mallén

Como mujeres Cristianas es nuestro deber buscar ¿cual es nuestro don?
Dentro de la lista que aparece en la Biblia está el don de SERVIR veamos Romanos 12:6-8,

12:6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
12:7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Muchas hemos visto que el Señor nos ha dado este hermoso regalo, y prueba de esto son cada una de las que están aquí ahora. Pero no podemos olvidar cómo debemos usar este regalo y de quién proviene…

*Oremos*

Si estamos hoy reunidas aquí ha sido con el deseo de aprender a hacer las cosas bien, que nos queden bonitas, bien presentadas. Y eso está bien, siempre digo como mi esposo, solo hay una forma de hacer las cosas:
 “BIEN HECHAS”.

Pero no podemos pasar por alto el verdadero propósito cuando vayamos a hacer algo.
Debemos estar seguros dónde está la verdadera motivación de nuestro corazón, hacia dónde está dirigida, hacia mí o hacia mi Salvador.
Repasemos rapidito esta historia ya bien conocida por todas, en Lucas,

10:38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
10:39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
10:40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
10:41 Respondiendo Jesús, le dijo:
 Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
10:42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Aquí vemos que Marta servía, y lo hacía bien, pero María escogió la mejor parte, puso su vista dónde estaba lo más importante, en Jesús, en Su palabra.

Hermanas, queremos servir pero debemos hacerlo cómo debe ser. No desviemos nuestra mirada de donde debe estar centrada.
La carta a los Colosenses es mi única motivación para todo lo que hago en mi vida, mira conmigo el capítulo 3,

3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Si hacemos esto o aquello, hagámoslo como para el Señor, y no para los hombres, que El sea muestro único motivo, nuestra única meta, nuestro único enfoque.  Así como las vísceras que  ponen a los caballos en la calle, para que no se asusten con los automóviles.

No trabajemos para nuestra propia satisfacción, no para competir, no para quedar bien y que otras me alaben, no para ganar el primer lugar, no porque soy la mejor, o tengo los adornos mas bonitos y caros, no porque gasté mas, no porque soy mas inteligente y preparada…

Sirvamos pero no como cualquiera pueda servir, seamos siervas fieles.
Así es que nos diferenciamos del mundo, que dice Mateo,

24:45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 
24:46
 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 
24:47
 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 
Y que dice Mateo, en el capítulo 25,  el mismo Señor Jesucristo sobre el siervo fiel,
25:21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 

En una ocasión,  hice un estudio sobre cómo debemos servir, llamado ¿Sirvo Correctamente? y sacamos varias conclusiones, de las cuales les leeré algunas rápidamente a modo de repaso. Debemos servir:

1.   Con todo mi corazón y con toda mi alma, de una manera sincera. (Deuteronomio 10:12)
2.   Con ánimo voluntario, con diligencia. (1º de Crónicas 28:9ª)
3.   Con temor, reconociendo quién nos observa en lo íntimo.
 (Salmo 2:11ª)
4.   Con alegría, no quejándonos. (Salmo 100:2)
5.   Con Humildad, reconociendo nuestra limitación. (Hechos 20:19ª)
6.   Dando un buen testimonio a los de afuera, somos espectáculo al mundo que nos rodea. (1 Corintios4:1)
7.   Por amor a mis hermanos, por obediencia a mi Dios. (Gálatas 5:13b)
8.   De buena voluntad, no forzada ni obligada, por que yo así lo quiero. (Efesios 6:7)

Para terminar solo quiero que retengan lo que nos dice 1 Corintios 4,

4:1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

Si vamos a servir, que seamos servidoras de Cristo.
Si vamos a administrar, que sean los misterios de nuestro Dios.

4:2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. 

Pero como servidoras o administradoras… que seamos halladas siendo FIELES, PARA LA GLORIA DE NUESTRO DIOS Y SALVADOR.



viernes, 24 de agosto de 2012





Cada cabeza es un Mundo

Por Yoli de Mallén

Este pensamiento tan simple, pero tan cierto lo ha venido escuchando hace mucho tiempo.
Y para mi asombro, mientras más personas he tenido la oportunidad de conocer, mas cierto encuentro la frase que dice: “Cada cabeza es un mundo”.

Cada persona y aún cualquier animal que porte o posea una cabeza es y será diferente a otro, esto lo vemos y nos asombramos una y otra vez, cuando apreciamos animales como la jirafa o la cebra,  con las pieles aparentemente iguales a nuestros ojos, pero cada una tiene franjas y formas de manchas diferentes una de la otra.

Aún los mellizos o hijos desarrollados dentro del vientre de su madre en un mismo óvulo; al nacer mostrarán algunas diferencias físicas, pero sobretodo en su forma de ser, su carácter y su personalidad.
Pueden criarse dos hijos en idénticas condiciones o ambientes y cada uno recibirá una impresión diferente que marcará de forma única su vida.

Cada uno de nosotros es único, no hay otro igual ni lo habrá. Hemos sido engendrados en un tiempo preciso; con padres ya  previamente establecidos. Tenemos un sexo definido y claro. Nacimos en un momento y lugar específico; hora, día, mes y año especial de nosotros.

Nuestra vida ha girado a nuestro alrededor y hemos aprendido de ella para bien o para mal.
Aún las experiencias negativas y dolorosas nos han servido para forjarnos y complementarnos. Han moldeado y madurado nuestro carácter.

Dios ha sido el creador de tantas exclusividades y diversidad que no nos queda más que quedarnos asombrados ante Su Divina Creación.
Dios ha creado todo un mundo de diversidad. Lo podemos ver claramente en: los animales de la tierra, del agua, del aire; lo podemos ver en la vegetación de la tierra, y dentro del mar; lo vemos en los diferentes terrenos, secos, húmedos, fértiles; lo vemos claramente en las personas, su sexo, su color de piel, su pelo, sus ojos, su nariz, su boca, su estatura, sus rasgos, su cultura, su idioma, sus costumbres.

Estamos aquí, como Su perfecta Obra Maestra, creados a Su Imagen y Semejanza, únicamente para darle toda la Gloria a El. Así lo podemos ver en Colosenses 1:16 que dice,

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

Pero el hombre natural, no comprende esto, hasta que conoce de Dios, Su propósito y Su Palabra.
Cada cabeza tiene sus propios pensamientos, sus propios principios, convicciones, opiniones, toma sus propias decisiones, sus propios impulsos, sus debilidades, fortalezas, va por donde quiere, se alegra, sufre, llora, ríe, cuando quiere. Deja conocer a otros lo que quiere, pues comunica o esconde lo que quiere.

Nuestro Dios se complace con la exclusividad de cada una de sus creaciones. Cada uno es un ser único, diferente, aún pasen los años y más seres vivan y mueran; aún lo que nacen, siguen siendo diferentes uno de los otros.

¡Qué Dios tan increíble tenemos!
Y saber esto nos asombra aún más, dice Juan 3:16,

 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

De tal manera amó Dios a todos y cada uno de nosotros, que dio a Su Hijo Jesús, para que todo aquel, de manera individual, que en El crea NO se pierda sino tenga Vida eterna, cumpla Su Propósito aquí en la tierra, de glorificarle por la eternidad.

Nuestro Dios no hace acepción de personas, El nos da la oportunidad a cada uno en particular de tomar nuestra propia decisión.

Cada cabeza es un mundo… pero podemos adquirir en este mundo, una cabeza perfecta, capaz de guiarnos, dirigirnos, cuidarnos, consolarnos… pero más que todo esto, Salvarnos de la condenación  y otorgarnos la vida eterna que todos anhelamos, y si no oye lo que nos dice Efesios, en sus capítulos 1,4 y 5 hablando sobre Cristo,

1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 

1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

4:15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

¿Quién no quiere una cabeza  como esta?

“Cada cabeza es un mundo”….
 Pero no todo el mundo tiene a Cristo como Cabeza… yo sí… ¿Y tu?


miércoles, 1 de agosto de 2012




El Matrimonio No es para todos
Por Yoli de Mallén

He escuchado muchas frases célebres sobre el matrimonio, “tan reales como la vida misma” así dicen algunos:

o   El Matrimonio es como la Lotería, es cuestión de suerte.
o   El Matrimonio no es tarea de todos.
o   El amor es ciego, pero el Matrimonio te devuelve la vista.
o   Algunos Matrimonios acaban bien, otros  duran toda la vida.
o   Cásate demasiado pronto y te arrepentirás demasiado tarde.
o   Se necesita rienda floja para mantener un Matrimonio fuertemente unido.
o   El Matrimonio exitoso requiere enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona.
o   El Matrimonio debe luchar siempre contra un monstruo que lo devora todo; la rutina.

El Matrimonio es una Institución Divina, creada por Dios para un hombre y una mujer. Desde la fundación del mundo en Génesis 2:24 nos dice

2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 

Es una unión basada en un amor genuino entre la pareja que debe durar hasta que la muerte los separe.
Su finalidad es formar un “hogar”, procrear hijos y guiarlos hasta que estos a su vez puedan formar otros hogares; basados en el amor, comprensión, ejemplo, respeto, confianza, disciplina y amonestación del Señor y Su Palabra.

¡Pero qué diferente a lo que vemos hoy día!

El Matrimonio moderno de este siglo ha sido totalmente destruido, mutilado, maltratado, despedazado.

Recuerdo una simple anécdota que experimenté cuando ejercía como profesora, en un Colegio Cristiano.
El primer día de clases tomaba unos minutos para investigar y conocer sobre los hogares de mis alumnos, así sabía más de ellos y comprendía mejor sus conductas y hábitos.
En mis primeros años de magisterio interrogaba por curso y podía contarlos con los dedos de mi mano las pocas familias de padres divorciados, madres solteras o niños criados por abuelos. Con esto me refiero en un total de aproximadamente 100 alumnos.
Pero con el pasar de los años, al final de mis 23 años ejerciendo, eran entonces contados con los dedos de mi mano, las familias que vivían con su padre y madre original, juntos, como una familia desde el principio.

¡Qué terrible verdad!

En toda mi vida, he tenido la oportunidad de asistir a innumerables Bodas, cada una tiene su especial belleza, que definitivamente se distingue por la participación de sus novios. En cada una he oído en muchas formas diferentes la declaración de sus votos: cantados, en forma de poesía, con ataques de risa, leídas, hasta lloradas… Es la parte más emotiva de toda la ceremonia de Bodas; muchos de los asistentes lloran desconsolados de la emoción.

Pero ¿Qué pasa con esta promesa?
¿A dónde se van con los años?

Cada vez se ven más los casos de parejas que no pueden llevar a cabo y cumplir victoriosos con la frase “Hasta que la muerte los separe”.
Estos interrumpen sus uniones con divorcios, separaciones, adulterios, maltrato; lo que fue una unión divina ante Dios y ante los hombres.
Se ven jóvenes con apenas unos años de casados, ya separados, divorciados, que no se aman, que no se resisten, que no se pueden perdonar, que no se soportan, que no tienen la intención de darse otra oportunidad , aún supuestos cristianos.

Y todavía piensan que quizás en otra oportunidad, en un segundo o tercer matrimonio tendrán éxito, lo cual es muy probable que no resulte tampoco.
El matrimonio necesita mantener el respeto, la comprensión, y el perdón por sobre todas las cosas. Cada uno debe jugar el papel o el rol que se le ha asignado por Dios. El hombre como cabeza y líder y la mujer con su ayuda idónea, sujeta a su marido. Como dice en Efesios 5:22-33

5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 
5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
5:29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
5:30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
5:32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
5:33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

Los problemas no se acabarán en la vida matrimonial, por el contrario, corremos una carrera llena de obstáculos; algunos altos y difíciles otros más bajitos y fáciles, otros nos hacen caer heridos, pero lo importante es rebasarlos, saltarlos, levantarnos y pasarlos, siguiendo adelante hasta la meta. Cuando caemos nos tenemos uno al otro para ayudarnos mutuamente y seguir juntos, solo así podremos acabar y vencer con gozo y éxito hasta el final, que es el supremo galardón: Cristo el Señor.

A veces la pareja esta unida solo por la presencia de los hijos y cuando estos se casan y se van del hogar, se encuentran dos extraños que hasta duermen en habitaciones separadas.
Son más y más las parejas que ya han experimentado un segundo y tercer matrimonio, hijos de padres y madres diferentes, hijos fuera de matrimonio que se añaden a la familia a veces hasta de forma sorpresiva, abuelas cuidando nietos sin familia, hijos que son hermanos pero solo tienen un padre en común y aquellos hijos de la calle que nunca se han visto ni han compartido con la familia.

Todo este desorden matrimonial trae consecuencias terribles en las familias, en la pareja, en los hijos, en la Sociedad, en el país, en el mundo; esto No es el Plan Perfecto que Dios estableció.

Dios creó un plan perfecto para el hogar que solo funcionará si se sigue exactamente Su diseño: el padre como cabeza del hogar, la madre como su ayuda idónea y los hijos como la herencia de Jehová para administrar, educar, amar y disciplinar en el Señor, hasta que la muerte los separe.

Debemos luchar para volver al principio, al origen, está bueno seguir haciéndole el jueguito al diablo.
Los cristianos debemos ser ejemplo de que tenemos a un Dios Todopoderoso con quien sí se puede hacer lo correcto; pero más que todo, ser verdaderamente felices.

¡Hermanas, en Cristo sí podemos!
   
¡Luchemos por nuestros matrimonios!