Un blog con contenido bíblico para cubrir las necesidades espirituales de la mujer de todos los tiempos.
Escríbeme a yolimallen@convertidosacristo.org o a yolimallen@gmail.com

miércoles, 11 de enero de 2012




Es tiempo de Revisarse

Por Yoli de Mallén


Nunca es tarde para REVISARSE. Hacer una auto evaluación y ver con claridad y sinceridad, cómo andamos y cómo hacemos las cosas.
La Palabra de Dios dice bien claro en 1 a los Corintios 14:40:
14:40 pero hágase todo decentemente y con orden.

A veces leemos este verso y pensamos que estamos muy bien haciendo lo que hacemos, pero en realidad no es así, y Dios quiere que no revisemos, El nos ama como somos, pero busca que lleguemos a la Perfección, que nos parezcamos cada vez más a SU Imagen.

Para esto debemos estar claro que aún los pequeños detallitos que nos parecen insignificantes, debemos tomarlos en cuenta para agradarle más y más a nuestro Señor Jesucristo, con nuestra vida, a Aquel que todo lo merece, no porque lo necesite, sino porque lo necesitamos nosotras a El.
Cuando hablo de pequeños detallitos, me refiero a esto que enumeraré a continuación, espero que a medida que leas te examines a tí misma y revises si debes mejorar o cambiar en estas áreas, ojalá te sirva como me ha servido a mi:

1.    Mantengo cada cosa en Su lugar, en mi casa, mi oficina, mi cuarto. Es importante el buen orden para poder encontrar las cosas cuando las necesito o mando a otro a buscarlas.

2.    Valoro, aprecio, cuido, limpio, y doy gracias por todo lo que tengo que El Señor me ha dado sin yo merecerlo, mucho más de lo que necesito.

3.    Si utilicé algo de alguien prestado, se lo devuelvo tan pronto acabo y lo entrego en mejor estado de cuando lo recibí, eso harán con lo mío cuando lo preste.

4.    Si tome algo de otra persona, se lo devuelvo a su mismo lugar donde estaba, pienso que por alguna razón lo tenia en ese lugar específico, no se lo cambio o lo dejo tirado en otro lugar. Aparte de agradecerle su confianza en prestármelo.

5.    Si voy a una cita o reunión o cualquier compromiso que requiere de una hora exacta, trato de llegar por lo menos 15 minutos antes de la hora indicada, para esto comienzo a arreglarme con suficiente tiempo de antemano, calculando el tráfico y cualquier imprevisto que ocurra en el camino.
 Y tanto más cuando se trata de mi cita para compartir con Mi Señor, ya sea un culto del domingo o unas clases del Instituto o todavía más si se trata de ir a conversar con El mis cosas y necesidades en oración.
Es lo menos que haría si fuera a entrevistarme con un jefe de alto rango de suma importancia… cuánto más se merece MI SEÑOR; MI REY; MI AMO.

6.    Si he sido privilegiada y me han solicitado para ayudar en algo, para cooperar con algo, para llevar algo etc. Me propongo entregarlo antes del día y la fecha indicada, siempre que sea algo que así se pueda hacer (No una comida que se dañe)  solo así quedaré bien ante aquellos que me observan,  les estaré dando testimonio, pero más que todo estaré glorificando a mi Dios con ello.

7.    Si tengo que pagar algo que adquirí, no puedo permitir que me lo recuerden, no debo poder reconciliar ni el sueño hasta dejar saldado esa cuanta que debo. Mejor no comprometerme con algo que no puedo pagar y que luego seré avergonzada cuando me cobren y no tenga fondos.

8.    Si me ha sido encargada una tarea para realizar, por favor, intento siempre hacerla lo mejor posible , doy mi mejor esfuerzo y capacidad, recuerdo mi versículo favorito de Colosenses 3: 23-24 que dice:
3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 
3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
 

9.    Si me piden una favor, o una diligencia, o traer algo, o arreglar algo; aún esté haciendo otra cosa, trato de hacerla de inmediato, primero así no la olvido, y segundo quiero que esa persona vea que es importante y que deseo complacerla y ayudarla. Algún día yo necesitaré de que me ayuden y me gustaría lo hicieran igual.

10. Cuando me hablan de manera inapropiada   o me hacen sentir incómoda, primero trato de revisarme a ver qué hice para provocar algo así, segundo pienso si esa persona está pasando por un problema peor que le ha provocado esa actitud, y tercero trato de responderle lo más calmado posible recordando el verso que dice en Proverbios 15:1
15:1 La blanda respuesta quita la ira; 
Mas la palabra áspera hace subir el furor.


Son solo unas cuantas ideas, pueden haber muchas más, pero siempre es bueno revisarse y ver cómo andamos.
 Es muy desagradable cuando hago una cita y no llegan a la hora, cuando pido algo de favor y no me lo traen a tiempo, cuando me llaman para cobrarme por mala paga, cuando no encuentro las cosas que yo mismo guardé, cuando se me dañan mis cosas por no cuidarlas debidamente, cuando soy yo la responsable de que me hablen mal.

Observar estas actitudes en personas del mundo… es pan de cada día.
Pero en Siervas del Dios Altísimo, cristianas genuinas… No es de esperarse.

¿Cómo ando? Es tiempo de REVISARME. 




viernes, 6 de enero de 2012




Cuando te canses de Esperar

Por Yoli de Mallén

Muchas veces se ha oído decir que “El tiempo vuela” queriendo dejar ver que pasa muy rápido, es cierto en algunos aspectos, pero a veces pasamos momentos, donde pensamos que el tiempo no avanza, nos desesperamos, nos cansamos de esperar:

·         A veces estamos simplemente siendo pacientes, para ser atendidos por el médico y obtenemos un turno #12; nos cansamos de esperar…

·         Si somos jóvenes y queremos llegar a cumplir los tan esperados 15 años, para que nos den mejores oportunidades ya  como más adultos en casa, nos cansamos de esperar…

·         Si queremos cambiar actitudes de nuestra pareja que nos molestan por su forma de ser, aún se lo hayamos pedido muchas veces, es posible que nos cansemos de esperar…

·         Cuando vamos delante de nuestro Dios con una oración que anhelamos ver respondida y pasa el tiempo, pasa el tiempo y no vemos NADA, también nos cansamos de esperar…

Hubo una mujer que le sucedió así, Dios le hizo una tremenda promesa, siendo una mujer estéril y de edad ya avanzada, Jehová le promete a Sara la mujer de Abraham, dar un hijo (Génesis 11:30).
Pero ella empieza a ver el tiempo pasar, ella cada vez más vieja, aún ve que le cesa la menstruación o la costumbre de las mujeres ( como lo llama la Biblia), llega a cumplir sus 90 años y nada ocurre, se cansó de esperar… quiso entonces ayudar a Dios.

Probablemente nosotras un día hemos querido también ayudar a Dios, cuando no vemos su respuesta inmediata.
¿Saben qué hizo Sara?
Para ayudar a Dios, dentro de sus posibilidades y costumbres de la época,  entregó a su sierva Agar para que concibiera de su marido y le diera un hijo que fuera luego de su pertenencia (Génesis 16:1-6). ¿Resultó? Jamás; normalmente no resulta cuando tratamos de hacerlo a nuestra forma y no a la de Dios.

Este, definitivamente, no era el Plan de Dios para Sara…
¿Qué actitud debemos nosotros aprender acorde al Salmo 33: 20-22 y al 46:10, cuando nos encontremos en una situación semejante de espera?

33:20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
33:21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
33:22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.

46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Pero sigamos nuestra historia, Dios le concedió a Su tiempo, a Su Tiempo perfecto, el tan esperado hijo, ya para entonces un verdadero Milagro del Altísimo, Maravilloso e Increíble.
Génesis 21:1-3 nos relata:

21:1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. 
21:2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.
21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

¿Qué maravilloso contar con un Dios que la misma Biblia nos revela en Génesis 18:14:

18:14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 

Y en Salmo 147: 5 nos añade:
147:5 Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder;
Y su entendimiento es infinito.

En el evangelio de Lucas 1:37, nos maravillan las palabras cuando nos repiten:

1:37 porque nada hay imposible para Dios.

Sabemos que nuestro Dios nos puede dar tres respuestas a nuestras oraciones: SI, NO o ESPERA, ahora no es el mejor momento para tu respuesta, no es el tiempo apropiado.
Dice el Salmo 34:17 y el 145:18-19:

34:17 Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.

145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,
A todos los que le invocan de veras.
145:19 Cumplirá el deseo de los que le temen;
Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

Para todo y en todo tiempo, debemos ser agradecidos, entendiendo que Dios tiene un Plan perfecto para cada una de nosotras y que éste es el que más nos conviene.

No tratemos de ayudar a Dios, te aseguro que  lo dañaremos.
No nos cansemos de esperar, Dios  tiene Su Tiempo.
Y a Su Tiempo, cuando recibamos Su respuesta… Nos gozaremos y alegraremos en Él, le Alabaremos porque:
¡Cuán Grande y Poderoso es Nuestro Dios, no hay otro como Él ni lo habrá!
Solo  entonces… lo entenderemos.

jueves, 15 de diciembre de 2011




Visitas… y algo más

Por Yoli de Mallén

Cuando pensamos en visitas, que hemos recibido, normalmente podemos concebir 2 formas: aquellas visitas avisadas, donde tu esperas el momento, sabes el motivo y conoces quienes te visitarán. Pero también están las visitas inesperadas, donde no sabes ni el momento, ni conoces los motivos, ni sabes quienes  vendrán.

El poder esperar una visita nos ayuda a prepararnos, podemos arreglar todo y tenerlo listo y en orden.  Podemos limpiar y arreglar nuestra casa, ponemos flores, pintamos, hacemos compra, nos da tiempo de vestirnos apropiadamente, dormir los niños si fuere necesario, preparar la comida o aquello que brindaremos, podemos poner y servir la mesa, en fin, prepararnos a recibir nuestra visita.

Si recibimos visitas de manera inesperada, será totalmente una SORPRESA, no estaremos preparadas, podemos fallar con los detalles, algo puede faltarnos, no tendremos nada listo, no estaremos vestidas apropiadas, la casa no estará en su óptima condición, la comida no alcanzará, todo será improvisado y en el último momento.
Normalmente toda visita tiene sus motivos por la cual se hace, a veces son buenas noticias, agradables, algo que esperamos suceda; otras pueden ser desagradables, lo que llamaríamos malas noticias.
Cuando hacemos visita es muy común el no llegar con las manos vacías, por lo que solemos llevar algún regalo apropiado, ya sea flores, un postre, galletitas, un plato para acompañar con la comida, un adorno para la casa, un refresco etc. Algo que pueda agradar al que nos realizó la invitación.

Normalmente a todo el mundo, salvo muy raros casos, le agrada que le visiten ,es un momento de compartir con aquellos que conocemos y amamos.
Algunos preferimos las visitas avisadas para no estar desprevenidos; pero a otros no les molestan tampoco las visitas sorpresas, pues dejan su “sabor diferente”; aquello inesperado.
En la Palabra de Dios se registran algunas visitas que dejaron huellas, veamos:

1.    La Reina de Saba visitó al Rey Salomón en una ocasión, intrigada por la fama de  ser el hombre más sabio del mundo. (1 Reyes 10:1)
10:1 Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles.

Ella en su viaje, trajo diferentes regalos para su visita; oro, piedras preciosa, especias etc. (1 Reyes 10:2)
10:2 Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía. 

Su motivo fue probar la fama de que Salomón era el hombre más sabio sobre la Tierra. Eso lo comprobamos en el verso 6 y 7.
10:6 Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; 
10:7 pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído. 


Como resultado, vemos en el verso 9 que Bendijo, alabó y exaltó el Dios de Salomón, Jehová Nuestro Dios.
10:9 Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. 

2.    La virgen María luego que concibió del Espíritu Santo a Jesús, visitó a  Elisabet su prima, quién tenía tres meses de embarazo de Juan el Bautista (Luego de haber sido una mujer estéril). Lucas 1:39-40
 1:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; 
1:40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.


Su motivo fue compartir con su prima las buenas nuevas de ser la futura madre del Mesías prometido, y posiblemente afrontar el mundo con esta noticia inesperada, al lado de sus seres queridos y familiares.

El resultado; alabaron y glorificaron al Dios  Todopoderoso por las grandes maravillas que había hecho en sus vidas, así lo vemos en la oración de María, versos 46 y 47.
1:46 Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
1:47   Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.


3.    Los Magos del Oriente visitan al niño Jesús estando ya en su casa  junto a su madre  María. (Mateo 2:1)
1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

Su motivo fue  verificar lo dicho por el profeta Miqueas en las Escrituras, como dicen los  versos 5 y 6.
2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
2:6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará a mi pueblo Israel.


 Los Magos fueron guiados por la estrella y sus regalos al niño Jesús fueron; oro, incienso y mirra por lo que la tradición cuenta que eran tres Reyes Magos, pero La palabra de Dios solo  afirma que eran: Magos, y no reyes, por su conocimiento; que fueron  oro, incienso y mirra, los regalos y que No visitaron el pesebre sino a Jesús en su casa.

El resultado de la visita fue: Adorar al Dios Vivo y glorificarlo como Rey, así nos dice el verso 11.
  2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
  2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.


¡Qué interesante el poder observar que todas y cada una de las visitas que escogimos como ejemplo tuvieron el mismo resultado! ¡ALABAR Y GLORIFICAR AL ÚNICO DIOS!

Pero no puedo terminar, sin dejar de hablar sobre una visita que aún falta, donde todos los seres vivientes seremos afectados, será una visita sorpresa, pues nadie sabe ni el día ni la hora; estoy hablando de la Venida de Nuestro Señor Jesucristo, cuando descienda del cielo, a buscar a Su Iglesia.

Pero algo interesante… aún siendo sorpresa Sí podremos estar preparados desde ahora, pues solo nos iremos con El, aquellos sellados con el Espíritu Santo de la Promesa, todos lo que lo hayamos confesado como nuestro Amo, Señor y Salvador de nuestras vidas.

Desapareceremos en un abrir y cerrar de ojos luego de un hermoso sonido de trompeta, y así estaremos siempre con el Señor…
1 Corintios 15:52 y 1 Tesalonicenses 4:16 y 17 dicen perfectamente lo que me refiero:
15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 
4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.


¿Cuál será el resultado de esta visita?
Para los que se pierden será CAOS Y CONFUSIÓN, pero para los redimidos, será el mismo resultado de todas las visitas mencionadas anteriormente:
¡ALABAR, ADORAR Y GLORIFICAR  AL ÚNICO DIOS!

Oh VEN Señor Jesús… te esperamos.








viernes, 4 de noviembre de 2011






Las 4C de la Soberanía de Dios
(Cuida, Conoce, Controla, Corrige)

Por Yoli de Mallén

¡Dios es Soberano!
Ha existido siempre, no tienen principio ni fin, es la máxima autoridad, está sobretodo, es el Todopoderoso, el Eterno, el Rey de Reyes, el Señor de Señores, no hay otro como El ni lo habrá, el Único y Sabio Dios, el Creador del Universo.

Dentro de su Soberanía podemos destacar claramente 4C que nos ayudarán a recordar y admirar asombradas; el Tremendo Dios que tenemos:

Primera C – Dios nos Cuida

·         Nos alimenta,  Mateo 6:31 y 32
6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

·         Nos protege, es nuestra fortaleza,  Salmo 27:1
      27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
     Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

·          nuestro escudo,  Salmo 28:7
           28:7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo;
         En él confió mi corazón, y fui ayudado,
         Por lo que se gozó mi corazón,
         Y con mi cántico le alabaré.

·         Nos rodea con sus manos,   Salmo 139:5
139:5 Detrás y delante me rodeaste,
Y sobre mí pusiste tu mano.

·         Nos abriga, nos viste,   Mateo 6:30
6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

·         Es nuestro refugio,  Jeremías 16:19
16:19 Oh Jehová, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho. 

·         Es nuestro Castillo fuerte,   Salmo 91:2
91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

Segunda C – Dios nos Conoce

·         Formó nuestro embrión,  Salmo 139:16
139:16 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.

·         Conoce cada uno de nuestros pensamientos,  Salmo 139:4
139:4 Pues aún no está la palabra en mi lengua,
Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

·         Conoce nuestro corazón y mente,   Salmo 7:9 y
7:9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo;
Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

·         Es nuestro Creador,   Colosenses 1:16
1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

·         Fortalece y conoce nuestras limitaciones,  Filipenses 4:13
4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 

·         Conoce nuestras habilidades, nos da dones y regalos,  Efesios 4:8
4:8 Por lo cual dice: 
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, 
Y dio dones a los hombres.

·         Conoce nuestro futuro,  Salmo 16:11
16:11 Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.

Tercera C – Dios nos Controla

·         Dios nos guía,   Salmo 48:14
48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.

·         Nos dirige,   1 Tesalonicenses 3:11
3:11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. 

·         Nos tiene nuestros días contados, limitados Salmo 39:5
39:5 He aquí, diste a mis días término corto,
Y mi edad es como nada delante de ti;
Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.
Selah

·         Nos muestra el Camino,   Jeremías 16:17
16:17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos. 

·         Es nuestro Amo y Señor,   Colosenses 4:1 y Hebreos 13:6
4:1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

13:6 de manera que podemos decir confiadamente: 
El Señor es mi ayudador; no temeré 
Lo que me pueda hacer el hombre.

Cuarta C – Dios nos Corrige

·         Nos disciplina,  Hebreos 12:6
12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, 
Y azota a todo el que recibe por hijo.

·         Nos enseña,  Jeremías 33:3
33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. 

·         Nos da la sabiduría,   Job 35:11
35:11 Que nos enseña más que a las bestias de la tierra, 
Y nos hace sabios más que a las aves del cielo? 

·         Nos amonesta, exhorta,   Hebreos 12:5
12:5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, 
Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 

·         Nos azota,  Hebreos 12:6
12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, 
Y azota a todo el que recibe por hijo.

·         Es nuestro Padre,  2 Corintios 6:18
6:18 Y seré para vosotros por Padre, 
Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

 Dios en Su Soberanía nos Cuida, Conoce, Controla y Corrige porque nos ama.
Somos una hechura especial, nos creó, nos eligió, le pertenecemos, nos compró.

¿Por qué  lo merecemos? Jamás. Solo merecemos el Infierno y la condenación.
Pero  al Convertirnos aceptamos la Obra Perfecta de Cristo a nuestro favor y ya nuestro Dios y Padre NO nos ve a nosotros directamente; sino a Su Hijo Unigénito, Su Obra, Su Muerte, Su Sacrificio, Su Gran Amor y a nosotros escondidos tras la cruz  de Jesucristo.

Esto lo comprobamos en Gálatas 2:20 que dice:
2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Nuestro Dios no se limita a solamente 4C, nuestro Dios es Infinito, pero con esta idea, nos ayudamos a recordar una pequeña parte de Su Inmensa Soberanía.

¡Oh, Cuánto Te Amo, mi Señor y Dios!